El nuevo dirigente del Partido Revolucionario Institucional, Enrique Ochoa Reza, está obligado a actuar en congruencia con su discurso anticorrupción; si bien ha iniciado acciones para dilucidar los casos de tres militantes gobernadores: el de Chihuahua, el de Veracruz y el de Quintana Roo, cuando llegue el momento de pasar a la siguiente instancia tendrá que demostrar la firmeza de sus intenciones. No solo su militancia, también representantes de empresarios tienen fija la mirada en las acciones del PRI en materia anticorrupción. El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañon, asegura que “ya no existe lugar para los partidos políticos que mantengan dentro de sus filas a militantes corruptos…”, causa de la derrota electoral, y sugiere una “purga” a su interior. Esa es la tarea de Ochoa Reza, a ver si lo dejan.