(150902) -- CIUDAD DE MEXICO, septiembre 2, 2015 (Xinhua) -- El gobernador de Veracruz, Javier Duarte, reacciona durante el mensaje del presidente mexicano Enrique PeÒa Nieto con motivo del Tercer Informe de Gobierno, en Palacio Nacional, en la Ciudad de MÈxico, capital de MÈxico, el 2 de septiembre de 2015. El presidente de MÈxico, Enrique PeÒa Nieto, enviÛ el martes al Congreso su tercer informe de gobierno, en medio de contrastes de logros y retos, principalmente en materia polÌtica y econÛmica. El informe, recibido por el presidente de la C·mara de Diputados, Jes˙s Zambrano, contiene los resultados de los programas y acciones impulsadas por el Gobierno desde el 1 de septiembre de 2014 al 31 de agosto pasado. (Xinhua/Pedro Mera) (pm) (vf) (sp)

Aunque ya se ha convertido en lugar común es inevitable acentuarlo: lo que acontece en Veracruz es inédito, al menos para la sociedad contemporánea que no había presenciado la crisis de poder que aquí se vive. Es obvio que en sucesos inéditos casi todos dan la apariencia de serlo, como esas demostraciones de solidaridad que publican los diputados federales priistas hacia su gobernador Duarte de Ochoa; de igual manera la carta de adhesiones que se publica llevando al calce el nombre de 128 alcaldes que, por increíble que parezca “reconocen” al gobernador su trabajo “que se ha reflejado no solo en obras y acciones de beneficio colectivo, sino también en la paz social que hoy disfrutan los habitantes de nuestros municipios”. Entre quienes aparecen están alcaldes como el de Acultzingo, el de Carrillo Puerto en cuyos territorios se encontraron fosas clandestinas y campamentos de entrenamiento; también los de Agua Dulce, Cosamaloapan, Coatzacoalcos, Playa Vicente, Orizaba, entre muchos otros a quienes sus gobernados habrán de reprochar sus invenciones, en caso, claro, de efectivamente haber suscrito ese vano intento por convencer ¡al Secretario de Gobernación! de una ficción social.