Una vez que El Financiero publicó la propiedad que el gobernador Duarte de Ochoa supuestamente posee en el Woodlands Country Club, en Houston, Texas, de inmediato Duarte de Ochoa replicó en twitter que “es increíble que me golpeen por la compra de una acción en un club deportivo cuando el supuesto electo es dueño de edificios en Nueva York”. Se defiende el gobernador, y habría que concederle el beneficio de la duda, aunque flota en el ambiente en qué consiste esa acción y el por qué no la manifestó en la declaración de bienes que todo servidor público debe hacer. Pero como en política a la larga la verdad sale a flote no se duda que este affaire continúe dando mucho de qué hablar.