Namiko
 
Xalapa- 2016-07-0713:04:57- Maryjose Huerta/ Namiko Matzumoto Benítez, presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) debería renunciar a su cargo tras la negligencia en la violación a los derechos humanos de los pensionados y jubilados en Veracruz, manifestó la diputada panista Ana Cristina Ledezma López.

En entrevista, manifestó que pese a que el Congreso Estatal designó a Namiko Matzumoto para presidir la CEDH, su trabajo se ha caracterizado por ser omiso, razón por la cual debería de renunciar.

“Desde un inicio estuve en contra de la posición de la licenciada Namiko, a final de cuentas siempre argumente en esta tribuna que no era factible que entrara alguien que se había caracterizado ya en un puesto anterior que dependía directamente del ejecutivo”, dijo.

Indicó que los hechos ocurridos ayer donde los pensionados y jubilados fueron a buscarla para que les hiciera caso a sus peticiones, son lamentables, “ella y muchos otros más deberían de renunciar”, reiteró.

De igual manera, el diputado panista Julen Rementería del Puerto coincidió en que el trabajo de Namiko Matzumoto ha sido omiso ante la defensa de los derechos humanos de los veracruzanos.

Explicó que todos los días se enteran de un grupo social, una organización, una empresa o una institución que se suma a la lista de acreedores del estado, “es verdaderamente impresionante lo que está pasando al cierre de esta administración, no sabemos dónde va a parar y cuál va a ser el monto final de los adeudos”.

Por ello, indicó que es muy lamentable que a los pensionados y jubilados se les traiga a las vueltas cuando tiene un legítimo derecho de cobrar, “no tendrían ni siquiera porque hacer fila, a estas personas que han trabajado, han ganado ese derecho a ese pago, no se vale que un gobierno corrupto como este les niegue, les haga esperar”, dijo.

Por ello, aseveró que Namiko Matzumoto ha hecho un trabajo insuficiente, “la verdad se necesita todavía atenderlos más estar ahí pendientes, lo que tiene que hacer, según yo, es ir y acompañar en la gestión y ver que se haga. No se vale nada más en la comodidad del escritorio que redacte un oficio, turne la queja y haber que pasa”.

Abundó que ella debe de volverse no solo la receptora de las quejas sino la gestora de las soluciones. Por lo que, aseveró que aunque no es su responsabilidad el pagarles, si es moralmente buscar que se dejen de violentar los derechos humanos, o si no elevar la voz, acercándose al congreso pidiendo que apoyo, un exhorto o un pronunciamiento.

“Ella es defensora de los Derechos Humanos, no trabaja para el estado, su compromiso es con los derechos de las personas de este estado y llevarla al límite de lo que la ley le exige si no como un compromiso más allá como una funcionaria comprometida”, concluyó.

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