Pepe Morán fue un ser humano laborioso, responsable cual más en el desempeño de su responsabilidad; ganas de vivir, de realizarse, de dejar huella, era lo que le caracterizaba, además de su reconocida bonhomía. Hoy ha dejado de existir en lo que físicamente conocemos, pero permanece su recuerdo, ese ánimo que la enfermedad no menguó; pero contra el designio desconocido nada se puede. Que descanse en paz el amigo Pp. Morán.