Conversatorio
Por Ángel Rafael Martínez Alarcón
21 de julio de 2016

 

Mujer  de fe y ciencia que amó al Concilio Vaticano II y sirvió a la IglesiaCatólica Apostólica Roma

Están rotas mis ataduras, pagadas mis deudas, mis puertas de par en par. ¡Me voy a todas partes! Ellos, acurrucados en su rincón, siguen tejiendo el pálido lienzo de sus horas o vuelven a sentarse en el polvo a contar sus monedas, y me llaman, y me llaman, para que no siga.

 

El martes 19 de julio, en una breve comunicado signado por Kiko Argüello, informaba del fallecimiento de Carmen Hernández, con quien hace más de medio siglo funda darán en las barracas de Palomeras de Vallecas en Madrid, España, unas de experiencias religiosas para laicos, como de los primeros frutos del Concilio Vaticano II; las comunidades del Camino Neocatecumanal. Millones de católicos de todo un mundo ha encontrando una puerta abierta al interior de la Iglesia.

La experiencia religiosa llego a México, en 1974, gracias al sacerdote Alberto Zamora Salipcruz, y a la apertura del entonces arzobispo de Xalapa, Emilio Abascal y Salmerón, quien autorizó el ingreso de dicha experiencia religiosa en el marco de la renovación de iglesia. Saliendo desde aquí de Xalapa los primeros equipos de catequista para todo el país, siendo hoy una realidad en muchas de las arquidiócesis y diócesis de México.

Carmen Hernández, de profesión química, pero sobre todo fue mujer de fe, la cual abrazo desde el seno de su familia. Con los marginados de la España franquista, conoció al artista Kiko Arquello, premio nacional de pintura en 1959; con inquietudes religiosas logran fundar las primeras comunidades, que bajo la luz de Concilio Vaticano II, fueron naciendo en la península ibérica y para 1969, pasan a Italia., para luego al resto de la cristiandad. No sólo con las comunidades, sino con equipo de laicos consagrados a la itinerantica, seminarios al servicio de la evangelización, pero sobre todo dando una formación catequética a los alejados de la iglesia; eran los tiempos de SS Pablo VI, y sus sucesores continuaron con su apoyo a dicha experiencia religiosa: Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.

En los últimos años Carmen Hernández, estuvo enferme, aún así no dejo de estar pendientes de las cosas del Camino, todavía informan que el primero de julio tuvo una conversación telefónica con SS Francisco.  Para conocer que son las comunidades del Camino Neocatecumanal, cfr.: Martinez Alarcón, Ángel Rafael.2005, “Comunidades del Camino Neocatecumenal (CCN) de la iglesia Católica” en Vargas Guadalupe, Devoción y creencia religiosa en el amanecer del tercer milenio, Editora del Gobierno del Estado de Veracruz, Xalapa, 319- 370 pp.

Kiko Arguello, por medio una carta informó sobre el fallecimiento de su compañera por más 50 años de anunciar por todas partes la Buena Nueva de Cristo resucitado, a continuación el texto completo: Queridos hermanos, Os doy una gran noticia: hoy, a las 16:45, nuestra hermana Carmen ha partido para el cielo. Es seguro que Nuestro Señor Jesús ha venido para tomar su alma y llevársela con Él. Mientras que sufrimos por su falta, sobre todo yo, estamos contentos de saber que Nuestro Señor Jesús se la ha llevado consigo. Carmen, ¡qué enorme ayuda para el Camino! Nunca me aduló, siempre pensando en el bien de la Iglesia. ¡Qué mujer fuerte! Nunca he conocido a nadie parecido. En los anuncios, con los jóvenes, y con el Papa, como ahora en Cracovia, siempre les decía: «La mujer es lo más importante de la Iglesia, porque lleva en su seno la fábrica de la vida. Por eso en la primera página del Génesis hasta el final del Apocalipsis siempre el demonio persigue a la mujer». Y terminaba diciendo: «Al Kiko os lo regalo». Espero morir pronto y reunirme con ella. Carmen ha sido para mí un acontecimiento maravilloso; la mujer, su genio grande, su carisma, su amor al Papa y sobre todo su amor a la Iglesia. Bien hermanos, tengo el alma dolorida porque ya no está con nosotros. Mas la fe me ayuda y me afirma que está con Cristo. Rezad por ella. Podéis celebrar una Misa todos juntos en conmemoración de Carmen. El arzobispo de Madrid ha aceptado que se haga el funeral de Carmen, con el cuerpo presente, en la catedral. Al funeral estáis invitados los itinerantes de Europa, si podéis venir. Os diremos el día exacto. ¡Ánimo, que Cristo ha resucitado y ha vencido a la muerte por nosotros! Para mí ha sido conmovedor que haya esperado a que yo llegara, la besara y le dijera: «Animo». Y después de darle un besito ha fallecido. Kiko Argüello

No tenemos ninguna biografía autorizada de los fundadores del Camino, pero si miles de horas de sus catequesis, en muchas de ellas fuimos conociendo de sus historias, en muchas páginas de internet, vamos encontrando destellos de sus biografías, pues tanto Kiko como Carmen se ha demostrados muy celosos de sus biografías; el semanario madrileño, Alfa y Omega: “Yo desde muy pequeña me he sentido llamada por el Señor a las misiones. Quizás porque, aunque he nacido al pie del Moncayo en Olvega; si véis en el mapa es el sitio que está unido ya a Aragón con Tarazona que está a 30 kms. –yo he ido tantas veces en bicicleta-, y a Tudela otros 30 o 50 kms.; o sea Navarra, Aragón y Castilla se unen ahí en ese trozo. Y aunque mi madre nos llevaba a nacer allí por los abuelos y la casa, nosotros hemos vivido siempre en Tudela, a orillas del Ebro. Y allí era el emporio de los Jesuitas. No sé como estarán ahora las cosas, pero allí no ha habido nunca ni Salesianos, ni Dominicos, ni nada; el de San Francisco Javier era el Colegio más grande que tenían los Jesuitas… enorme y maravilloso, donde yo he visto pasar desde muy pequeña por allí misioneros del Japón, de la India, de la China, que siempre nos ponían filminas, nos hablaban de las misiones, pues el Colegio de monjas de la Compañía de María donde yo iba, está justo al lado de los Jesuitas… Tanto es así que luego mi padre trasladó la familia a Madrid cuando mis hermanos han empezado ya a ir a la Universidad, y a los 15 años que yo he ido a Madrid ya he hecho un intento de irme sola a la India. No sé que pensaría hacer, pero he hecho un intento en mi casa que mi padre no me ha dado un bofetón, pero me ha parado radicalmente de irme a la India. Yo tenía una seguridad completa de la Evangelización… A los 15 años ya hago un intento; hago siempre intentos. Que yo tenía también un tío Jesuita, primo carnal de mi madre. Cada año yo intentaba irme, y así acabé el Bachillerato. Pero lo que sí se es que en aquellos años de juventud –por eso yo creo mucho en la llamada a los jóvenes y jovencitas- me dio Dios tantísimas gracias, que al que debo mucho es al P. Sánchez, santo Jesuita extremeño que estaba en Madrid, y que puso en mis manos el libro del P. Lapuente. El P. Lapuente es un clásico de los Jesuitas para la meditación, y me introdujo mucho en la oración. En este P. Lapuente, además del método jesuítico está siempre plagado de la Sagrada Escritura; cada página que cojáis está llena de Sagrada Escritura. Yo he entrado en la Sagrada Escritura a través del P. Lapuente. Y directamente también, por este mismo Padre que fue el primero que en España publicó una Biblia en español, mucho antes de la Nácar Colunga y la de Bouver. O sea que a los 16 años ya tenía la Biblia en la mano. Y el Señor me colmó de inspiraciones y de gracias…Pero ya a los 21 años que acabé Químicas, justo estaba con mi padre en una de esas fábricas que él tenía en Andújar y escapé de allí. Me acuerdo que le dejé en el hotel –que allí no había más que hombres- y escapé a Madrid; de Madrid me escapé a Pamplona, y por fin llegué a Javier, que era el sitio para irme a la India (mi padre me persiguió a Madrid y yo ya estaba en Javier). En Javier había nacido entonces una cosa nueva, gracias a un padre que conoce muy bien Miguel que se llama P. Domenzain, un misionero del Japón que no pudo volver en la II Guerra Mundial, hizo mucha propaganda de misiones por España, en Pamplona hizo una gran exposición misionera; la cosa es que había nacido una cosa nueva en Javier que no se llamaba entonces ni Instituto, eran “Misiones de Cristo Jesús”, que eran exclusivamente para las Misiones. No tenían casas en España y eran una cosa muy nueva, muy dinámica como son ahora estos itinerantes. La más fundadora de ellas –fueron tres- era la Sanz Orrio, muy inteligente, que se fue a la India como la madre Teresa y no volvió más; y vivió siempre sin casas y sin nada, muy santa. Yo he vivido allí en Javier años fantásticos, de espíritu misionero, de oración, de gracias del Señor, de fuerza evangelizadora enorme. En un momento fueron al Japón, a la India, al Congo, a todas partes; partían como flechas…Así este año, el 62, fue para mí una gracia enorme de entrar en la Pasión de Jesucristo. Esto es emocionante contarlo, pero no se puede contar lo que es que dentro de ti se realice la pasión de Jesucristo; es una experiencia que es –aunque parece lo contrario- la mejor que existe. Os lo digo de verdad, que yo jamás he experimentado tanto a Dios como en la cruz. Cómo además esto me lo había prevenido el Señor…Por eso os decía que quería contar esto porque supone más que las barracas para el Camino, con perdón de Kiko Argüello. Las barracas han sido importantes para él, pero para el Camino ha sido muy importante el Concilio y toda la renovación litúrgica. Y Dios se ha servido a través de esta experiencia que me ha hecho hacer para poder entrar en el Concilio. El guión de todas las catequesis nada de que, para llegar a esta Pascua, a este dinamismo de la Resurrección hay que partir de Abraham, hay que pasar por el Éxodo, etc. Es todo el esquema de las catequesis.