Parece que la corrupción permea por doquier, pero si en alguna dependencia causó estragos es la Secretaría de Salud, por cuanto hace a su función de acercarle la salud a la población más vulnerable de la entidad. Esta dependencia cuenta con uno de los presupuestos más abultados y colateralmente se nutre de los apoyos del Seguro Popular que maneja miles de millones de pesos. Para responder con eficiencia a la población se compran medicinas, insumos para laboratorio y material para oficinas, por supuesto se adquiere equipo médico para aportar calidad al diagnóstico y al tratamiento de enfermedades. Por allí se encuentra, guardado, un acelerador lineal que dejó de prestar servicios por estar descompuesto y en lugar de repararlo lo desarmaron y metieron en cajas ¿para qué? Sin importar la respuesta, no estaría mal que el nuevo gobierno vigile su destino no vaya a ser que en una de esas aparezca en algún hospital particular, bien reparado y prestando útiles servicios.