Acontracorriente
Por Manuel del Ángel Rocha
19 de julio de 2016

Por supuesto que no me refiero a aquella pléyade de ilustres escritores norteamericanos, que después de la primera guerra mundial y durante la gran depresión se exiliaron en Paris, dedicándose a la “dolce vita”, desde donde tres de los cinco o seis, obtuvieron el premio Nobel de literatura. Cummings, Fitzgerald y quienes lo ganaron fueron Faulkner en 1949, Hemingway en 1954 y Steinbeck en 1962. Ellos influyeron en la generación del boom Latinoamericano, que pusieron en el mundo de las letras, la identidad del ser de la América mestiza, indígena y cosmopolita.

 No es en aquella dirección la reflexión, sino en la camada de iniciados gobernantes que Fidel Herrera Beltrán heredo a su salida del poder formal de Veracruz. Justificaba que dejaba al frente de la administración a una generación de frescos políticos, que le traerían prosperidad de largo plazo a Veracruz, en ella no sólo incluía a Javier Duarte de Ochoa, sino también a sus vástagos Fidel y Javier Herrera Borunda. Cabe preguntarse, después de la debacle gubernamental en estos casi seis años, sobre las razones que Fidel encontró en Javier Duarte para cederle la estafeta del estado, a sabiendas de la falta de experiencia administrativa y política, y talento personal y profesional. Algunos de los amigos de antaño de Fidel, como Ranulfo Hernández Márquez, o Antonio Benítez Lucho, han señalado que una de las razones fundamentales, es que aquellos le hablaban de usted, mientras que ellos, de tú. Y que justamente esta falange embonaba muy bien con sus hijos, donde él veía los enroques y desarrollo naturales, una vez que Duarte y compinches, se fuesen colocando en posiciones de avanzada en la administración federal.

Fidel no calculo que su enseñanza, la de utilizar dinero del erario sin límite de monto alguno, y en cualquier circunstancia, ajenas por supuesto al manejo escrupuloso y transparente de las finanzas públicas, además de la prédica de hacer negocio con el mismo presupuesto, le diera a sus discípulos la entrada (que se les hizo vicio), de desviar recursos en su beneficio, ocasionando agravios sociales en los veracruzanos de incalculable consecuencias. Apenas el viernes 15 de julio, la sección de economía del periódico la Jornada, resaltaba un estudio hecho por el Banco Interamericano de Desarrollo en 30 ciudades de 12 países de América Latina y el Caribe, incluido México, con cuatro ciudades, donde entre otras preguntas dirigidas a la población es la referente a que si se ha “quedado sin dinero para comprar comida”. Los centro urbanos seleccionados fueron la ciudad de México, La Paz, Campeche y Xalapa, estas últimas tres, como ciudades intermedias, donde según la encuesta, los habitantes de nuestra capital tuvieron el promedio más alto en la carencia de “quedarse sin dinero para comprar comida”, con casi un 30%, mientras que el resto de América Latina mantiene un promedio, de 21.4%. Entre las preguntas que resalta el estudio, están la satisfacción y cumplimiento de la seguridad, el ingreso, salud, inequidad, empleo, transporte y servicios públicos, que catapulta a “Xalapa en el quinto y séptimo porcentajes más altos” de insuficiencias existentes de todos los rubros señalados. En este tenor las interrogantes refieren sobre si el ingreso es suficiente para pagar la electricidad, el agua, la compra de medicamentos, y donde las respuestas en nuestra ciudad, fueron que no. Esto es sólo una muestra medible, por un organismo financiero, afín al Fondo Monetario Internacional, y al Banco Mundial, donde se planean y ejecutan las sangrías más brutales del capitalismo salvaje, en contra de los países en desarrollo, que en esta ocasión, ni se inmutaron en maquillar los datos de nuestra lacerante realidad.

Es la fotografía del fracaso que imberbes irresponsables han ocasionado al bienestar no sólo de los moradores de nuestra capital, sino de todos los veracruzanos. Los dineros destinados para salud, desarrollo social, educación, seguridad de los sectores más vulnerables, nunca llegaron a su destino, fueron desviados a cuentas que según la Auditoria Superior de la Federación, entre 2010 y 2014, totalizaron un monto de 45 mil millones de pesos aproximadamente, donde los insignes responsables no atinan a dar una explicación lógica, convincente, para saber a dónde fueron a parar los miles de millones desviados.

La generación que pensó Fidel se mantendría en el poder por lo menos tres sexenios, ha tronado como chinamipna, y los veracruzanos sólo deseamos que la letra del Sistema Nacional Anticorrupción, no sea letra muerta y acabe con la impunidad y la corrupción, que tiene nombres y apellidos, montos y lugares, cómplices de dentro y fuera de la administración, de dentro y fuera del país, para que los distinguidos 15 a 20 ladronzuelos, no sólo sean encarcelados, sino devuelvan el dinero robado. Es exigencia social y compromiso del gobernador electo, además, anhelo de justicia de los ciudadanos que votaron por la alternancia el 5 de junio.