Entre Columnas
Por Martín Quitano Martínez
20 de julio de 2016

El buen juez no ha de torcer las leyes a su condición, sino torcer su condición conforme a las leyes.

Fray Antonio de Guevara (1480-1545) Escritor y eclesiástico español.

Apegados siempre a la legalidad es como se presentan todos los aberrantes, apresurados y políticamente extemporáneos actos que desde el poder gubernamental veracruzano se realizan en el último tramo de gestión, sospechosamente después de que ganara la elección su odiado enemigo.

Como quien enciende la luz, en un santiamén se trastocó la dinámica prevaleciente los últimos 5 años, y el ejecutivo estatal decidió ponerse a trabajar por el bien de los veracruzanos, enviando al Congreso una serie de iniciativas para atender algunos asuntos que de repente llamaron su atención como por ejemplo modificar para ampliar los períodos de gestión del titular del ORFIS, del Procurador de Justicia, del titular de una nueva institución anticorrupción, las propuestas de magistrados o el establecimiento de una “venta de garaje” para los bienes inmuebles del patrimonio estatal.

El paquete incluye la autorización de más deuda pública y la utilización de impuestos para pago de deudas a prestadores de servicios reales o no “antes de que me vaya”, así como la modificación de preceptos legales incómodos, la cancelación de impuestos o cobro de derechos y la eliminación del fuero “a partir de que yo me vaya”, para que todo sea mucho muy legal.

Es también el caso de la autorización del Congreso para la basificación de empleados del Poder Ejecutivo, actuando en pleno uso, no solo de sus atribuciones legales sino también de sus facultades mentales, es decir que no están locos por decidir una afectación significativa al presupuesto de la próxima administración, teniendo absoluto conocimiento de la gravísima situación financiera de la entidad veracruzana.

No, los diputados que votaron a favor argumentan el reconocimiento de todos los sujetos que serán beneficiados con tan legal decisión, suceso que demuestra la firmeza, convicción y responsabilidad de un puñado de hombres y mujeres que miran con la estatura que les da su investidura legal por el bien de los veracruzanos y que ante la histórica iniciativa de su gobernador, también en uso de sus facultades legales y mentales, resuelven en sus últimos días los problemas que han limitado los derechos de muchos coterráneos.

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Claro que pudieron haberlo hecho en los últimos 5 años que gobernaron, pero no.  De repente tomaron conciencia de ese pendiente laboral y lo autorizaron, sin respetar el procedimiento, sin someterlo a discusión en comisiones y pleno, en una puesta en escena premeditada con acarreados y todo, pasando por alto el fondo y la forma y principalmente la viabilidad financiera de la propuesta. 

La legal iniciativa del gobernador, enfrentó las denostaciones de quienes no reconocen sus esfuerzos por cumplir en salvaguardar los derechos y bienestar de los veracruzanos, aún en contra de las voces dictatoriales, al más puro estilo de Victoriano Huerta o de Adolfo Hitler, como bien lo anotó el maestro de prosapia y honor incuestionable, coordinador del brillante e inmaculado rebaño, perdón, grupo de legisladores que hicieron suya tan distinguida iniciativa.

El argumento de la legalidad de los actos del ejecutivo y legislativo veracruzanos se ha convertido en el escondite de los desvergonzados, de las peores formas del comportamiento demostrado y desnudado por ese grupo de personajes, donde haciendo uso de sus poderes metalegales, el gobernador manipula la votación mayoritaria del Congreso que, abyecto y comedido, lo avala presuroso.

El grupo de legisladores que han votado a favor la basificación y todo lo que le indiquen desde palacio de gobierno, esconden en peroratas legaloides sus funestas complicidades, blindando sus corruptelas compartidas con un ejecutivo decidido a profundizar el desmantelamiento de Veracruz para castigar y maniatar la gestión de su enemigo, aunque eso signifique sacrificar el presente y el futuro de sus habitantes.

La tragedia veracruzana no ha terminado, pues aún lastiman los coletazos de los estertores; los meses que faltan podremos seguir testificando el grotesco rostro de la ignominia y la impunidad a través de los personajes de la política local, identificados ya como los peores de la historia moderna.

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA

 El Sistema Nacional Anticorrupción con todo y sus asegunes, un primer gran paso para corregir la discrecionalidad en el ejercicio público.           

mquim1962@nullhotmail.com