DIARIO ÍNTIMO
Por Atticuss Licona
01 de julio de 2016

 

Veracruz está moda. Y no precisamente por algo como la apertura del nuevo hotel Doble Tree by Hilton Veracruz, que con 226 habitaciones y suites se convierte en una buena opción para el turismo, sino por los eventos políticos que se han suscitado alrededor y dentro del Congreso del Estado. Ciro Gómez Leyva, Denise Mearker, Pepe Cárdenas, Loret de Mola, y muchos pero muchos más de los principales analistas nacionales tienen puesta la mirada en Veracruz. Nota tras nota se comenta y se va dando cuenta precisa de los últimos acontecimientos al grado que este jueves se opacó, por mucho, a las noticias de la CNTE o al propio viaje de Enrique Peña Nieto a Canadá.

Al final del día, la inmensa mayoría de los veracruzanos quedamos puntualmente enterados de que no se llevó a cabo la votación para elegir a Francisco Portilla Bonilla como Fiscal Anticorrupción y que la elección de Gabriel Deantes Ramos como Consejero del IVAI también se pospuso al haber impugnado su posible designación, cuatro de los otros aspirantes al cargo. Lo que va a pasar en los siguientes días es realmente incierto. Se puede especular, pero serán pocas y muy contadas las mentes que sabrán al cien por ciento lo que sucederá, e incluso, si me apura, ni siquiera los más encumbrados políticos deben estar complemente seguros.

Hace un par de días, antes de que Ricardo Anaya viniera a Veracruz y fuera chamarreado por personas pertenecientes al movimiento de los 400 Pueblos, en una entrevista en Milenio TV, comenzó su crítica con una expresión que deja un viso de esperanza a los veracruzanos. Dijo que pese a que no es deseable que al final del sexenio se esté pensando en dar los nombramientos antes mencionados, es correcto que estos sean transexenales. Esto es: la esencia, el espíritu de la temporalidad e independencia de los Fiscales Anticorrupción y General del Estado, del Contralor y otros más, es correcto, y en verdad son deseables.

Si seguimos viendo todos los problemas de Veracruz con la parquedad de miras que nos da el cortoplacismo seguiremos tropezando con las mismas barreras que impiden la inercia de la independencia fiscalizadora. Al final, si este Congreso no somete al Pleno la designación del Fiscal Anticorrupción, eventualmente lo hará el siguiente Congreso… y sería igualmente legal y correcto. Pero debemos tener presente que si el nuevo Congreso designa a un Fiscal Anticorrupción, ratifica o designa a otro Fiscal General o a un Contralor, estos deben responder sólo a la soberanía del Congreso y ser entidades verdaderamente independientes del Ejecutivo.

Debemos ver estos puestos con una visión transexenal, y que no respondan a las transiciones gubernamentales. De no hacerlo ¿Puede visualizar qué pasaría si el nuevo Congreso que entra en funciones en noviembre designa al Fiscal Anticorrupción, y en el 2018 se vuelve a dar la alternancia política?

Hoy, lo que tenemos es que quienes tenían la intención de votar por el Fiscal, antes del inicio de la sesión sacaron cuentas y entendieron que no tenían los votos suficientes para la mayoría calificada que se necesitaba para aprobar el nombramiento. En total fueron 8 los diputados del PRI, Verde y AVE-independiente, los que se se opusieron. De acuerdo a nuestras fuentes legislativas, los diputados que expresaron su desacuerdo con el procedimiento fueron: Jesús Vázquez González, Acayucan; Ricardo Ahued Bardahuil, Xalapa; Gabriela Arango Gibb, Tuxpan; Mariela Tovar Lorenzo, Papantla; Francisco Garrido Sánchez, Plurinominal Independiente; Juan Cruz Elvira, Santiago Tuxtla; Juan Eduardo Robles Castellanos, Plurinominal Verde y Mónica Robles Barajas, Coatzacoalcos I.

Veamos pues nuestra realidad política y transitemos hacia la aceptación de un estado de derecho que se rige por nuevas normas; entendamos los ciudadanos, pero sobre todo los políticos, que esta realidad con la que de ahora en adelante conviviremos, tendrá funcionarios que brincarán las barreras de los cambios gubernamentales.

La procuración de justicia tiene su propia inercia, y esta no puede detenerse jamás, pero mucho menos, muchísimo menos, bailar al ritmo de los intereses de los partidos políticos.

@atticuss1910