perio_0Pareciera que la violencia se intensifica en la medida que llega a su fin una administración estatal caracterizada por el derramamiento de sangre por todo el territorio de la entidad veracruzana. Coincidencia o no, datos duros informan del cotidiano descubrimiento de cadáveres con signos de tortura, o la señal maléfica de la decapitación, lo peor es que las autoridades lucen rebasadas e impotentes para enfrentarlo. Por si no bastara, ahora se agrega a la macabra estadística la muerte de otro periodista, el número 19 en Veracruz, Pedro Tamayo Rosas, en Tierra Blanca, sobre quien pesaban amenazas de muerte por reportear la nota roja en aquella región cuenqueña. Se duda que el crimen vaya a ser resuelto, a juzgar por el elevado promedio de casos cuyo esclarecimiento se relega porque otro lo sustituye, y de allí al olvido.