El gobierno de Veracruz está quebrado, suceso insólito e inexplicable para el grueso de la población y sectores directamente afectados debido a la opacidad que el gobierno ha extendido a los asuntos cuya naturaleza es pública. De allí que próxima a su cierre la administración que encabeza Duarte de Ochoa carece de argumentos para explicar la debacle en que se debate, afectando a la población veracruzana toda y señaladamente con efectos desastrosos a quienes guardan relación comercial por ser sus proveedores de bienes y servicios. A cinco meses se intensifican las protestas de diferentes organizaciones de jubilados, magisteriales y de sectores sociales, todos buscando el cumplimiento de una obligación que por mandato de les es automática. Desafortunadamente, los expedientes se le juntaron al gobierno del estado, desde que hace seis años se recibió lo que se consideraba un desastre del gobierno antecesor, pero nada se supo de aquellas irregularidades, y ahora se carga con esas y las actuales.