La inveterada costumbre de los gobernantes por cumplir compromisos de fin de sexenio, lo que se conoce coloquialmente como el “Año de Hidalgo”, es un síndrome que se manifiesta en la dación de notarías que en en Veracruz han sido 22 las repartidas. Aunque ahora la inconformidad de un abogado, aspirante legítimo a obtener una de esas oficinas se inconformó con esa repartición anómala y consiguió amparo del juez del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa, por lo cual la dación queda en espera: “Al tratarse de un procedimiento para la designación de fedatarios públicos, procede la suspensión para que no se permita la designación y otorgamiento del FIAT y/o autorización correspondiente a ningún nuevo notario”, dice el fallo.