camacamaEn una de sus primeras acciones de inicio de gobierno ejerciendo facultades meta constitucionales el gobierno de la república designó a Alfredo del Castillo Comisionado en el estado de Michoacán, su misión consistía en rescatarlo de la inseguridad e instalar el Estado de Derecho. Ya habían surgido grupos de ciudadanos que cansados de estar sometidos a grupos delincuenciales expresaron un ¡Ya basta! y se enfrentaron a las cédulas del crimen, en que se incluía a fuerzas del “orden” municipales, federales y estatales. Esos grupos de ciudadanos armados coadyuvaron con el Comisionado para rescatar Michoacán, en donde un gobernador interino fue a la cárcel y el constitucional pidió licencia. Después el Comisionado metió a la cárcel a los líderes del movimiento ciudadano, otrora sus aliados, y pregonó que Michoacán era otro; pero fue un engaño porque al menguar a sus aliados prohijó el resurgimiento del crimen en aquella entidad, en donde acaban de asesinar al alcalde de Pungarabato, Ambrosio Soto, por no someterse a los dictados del crimen. “Se metió en zona muy peligrosa” dijo el gobernador, reconociendo así que existen espacios fuera del control del gobierno y que el ex Comisionado no cumplió su cometido.