29 votos han bastado para decidir un tema de trascendencia estatal como lo es la basificación de miles de empleados al servicio del gobierno estatal, una decisión tomada por individuos investidos de un poder delegado por la ciudadanía; no podría decirse que fue la mejor medida, ni que se tomó por mayoría democrática, porque otros 31 legisladores no avalaron el despropósito; pero finalmente habrá que reconocer la supremacía del voto “de calidad” dictado desde el Poder Ejecutivo, y que la elección tal como se dio ya estaba anunciada con aquella confesión de Callejas a Yunes Linares: “yo recibo órdenes del gobernador”.