Ya es tarde pero debe reconocerse que los colaboradores del gobernador no lo ayudan, pareciera que cada quien se dedicó a lo suyo, y no necesariamente al eficiente desempeño de la responsabilidad conferida sino a buscar el provecho personal. Si hubieran asumido con empeño social su cometido otro sería Veracruz pues con la aplicación del presupuesto para medicinas, equipo médico, carreteras, desarrollo agropecuario, infraestructura urbana, etc., estaríamos en presencia de un Veracruz moderno, reconociéndole a su gobernador el cabal cumplimiento de su responsabilidad. No fue así, y en lugar del aplauso de reconocimiento a una buena gestión, se escuchan reproches por doquier, se multiplican los señalamientos de corrupción, de esos con marca indeleble, independientemente de las consecuencias penales que de ellas pudieran derivarse.