Viernes contemporáneo

Por Armando Ortiz

08 de julio de 2016

Surgen voces que apelan a la mesura. Piden a los dos gobernadores, el electo y el saliente, que se bajen del ring. Del electo alegan que todavía no es gobernador constitucional, y que por lo mismo no tiene derecho a reclamar nada, no tiene derecho a opinar ni a pedir que se impidan las aberraciones legislativas que quiere imponer el gobernador saliente.

Esas mismas voces, sin embargo, poco hacen para impedir, en su calidad de ciudadanos o de líderes de opinión, que el gobernador Javier Duarte se deje de locuras. Algunos diputados, que poco hicieron en los tres años que sirvieron como legisladores, ahora les entran el gran patriotismo y dicen que es la legislatura actual la que debe aprobar las tropelías de un gobernador que busca blindarse. De repente les urge vender “bara, bara” las propiedades del estado, les urge pagar a los medios de comunicación abyectos que también son responsables de las barbaridades del sexenio que fenece, les urge basificar a los trabajadores del estado. Esos diputados que promueven la intentona de Javier Duarte saben cuál es la verdadera razón que hay tras estas iniciativas, pero se hacen pendejos.

Es por ello que no se puede pedir al gobernador electo que se quede callado y que se limite a contemplar el desastre que Javier Duarte quiere amplificar en un estado ya de por sí lastimado. Miguel Ángel Yunes tendrá que gobernar dos años Veracruz, y aunque su periodo inicia en diciembre, no puede permitir que el gobernador saliente le deje muertos en la heladera.

Duarte quiere que Yunes Linares se haga cargo de todo su tiradero. Ya que él no pudo pagar a los acreedores, porque según dicen se robó el dinero, espera que sea con dinero de fideicomisos que dependerán del próximo gobierno, que se pague a varios de esos acreedores, algunos de los cuales ya tienen demandado al gobierno del estado.

De hecho, como se publicara en el portal Libertad bajo Palabra, los ciudadanos de Veracruz deben estar alertas, pues se sabe que a algunos acreedores de gobierno ya se les está pagando con terrenos y lotes que pertenecen al patrimonio del estado. No se extrañen que de un día a otro un área verde ya tenga propietario, o que los parques o canchas deportivas dejen de ser públicas y se vuelvan particulares.

Javier Duarte tiene pensado saldar algunas deudas que no pudo solventar porque, lo repetimos, dicen que se robó todo el dinero, pero en ningún momento le ha pasado por la mente regresar todo lo que se ha robado, u obligar a sus funcionarios a que regresen lo que también ellos se robaron.

Todo eso es lo que está señalando y denunciando Miguel Ángel Yunes Linares. Más que pedirle silencio hay que exigirle, como próximo gobernador, que siga denunciando, para que los veracruzanos estemos alerta y también nos movilicemos y levantemos la voz para que los legisladores nos escuchen.

Ya los vecinos de la Casa Veracruz lanzaron un grito de alerta y exigieron a sus diputados ser escuchados. Ya lograron que se echara para atrás la donación de la Casa Veracruz. Y es que finalmente a quienes deben escuchar los diputados es a nosotros, el pueblo, no al Nerón moderno que quiere incendiar Veracruz.

aortiz52@nullhotmail.com