Dentro de poco se comprobará que el retiro del programa impositivo, recaudador de un dinero cuyo destino es impreciso, fue simplemente una estrategia mientras duraba el proceso electoral para elegir gobernador y diputados. Para implementarlo de nuevo primero se acondiciona a la gente con el cuento de las “bondades” de ese programa por su comprobada eficacia para “evitar” accidentes; y cómo no restaurarlo si de lo que se trata es conseguir dinero hasta debajo de las piedras. Se sabe del ingreso millonario obtenido de las fotomultas, sin embargo, su destino está en completa opacidad pues se ignora en qué se aplica y de igual manera del contrato que beneficia a la empresa autotraffic que administra el lucrativo programa. Así se hace honor al “año de Hidalgo”.