camacamaSin asegurar que todos incurren en actos de corrupción, sí es permisible asentar que la deuda no reconocida, como la llaman los acreedores de gobierno que penan por el pago, ha sido el producto de complicidades entre la autoridad y algunos empresarios acostumbrados ya a ese tipo de arreglos. Para nadie es un secreto que algunas empresas entran en arreglos con los encargados del ramo administrativo de las dependencias de gobierno, “las comisiones”, “el porcentaje” convenido entre el empleado y quien suministra el servicio ya es una tradición institucionalizada. El resultado es que ahora pagan justos por pecadores, pues algunos de buena fe entregaron servicios o productos sin que mediara contrato alguno, y así el funcionario habrá cobrado el suministro y el proveedor se queda chiflando en la loma.