Por supuesto que la actual senadora Erika Ayala tiene todo el derecho a aspirar la candidatura priista para el gobierno del estado en 2018, su aspiración es legítima igual que la de ocho millones de veracruzanos más. Pero ya situados en la realidad se antoja difícil que ese sueño se concrete pues no basta ser senadora, como la realidad comprueba, para convencer al ciudadano; además, es posible que cambie su condición política actual si el senador propietario, Héctor Yunes Landa, decide reincorporarse a su función, entonces Erika volverá a su base cenopista desde donde se le dificultaría aún más conseguir su propósito. Pero en política lo posible es factible y no hay peor lucha que la que no se haga, aunque en la hipótesis de este caso podría enfrentarse con Rocío Nahle, de Morena, y entonces el resultado podría estrellar los sueños.