La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación ha tensado en demasía la paciencia- y la prudencia- del gobierno federal enterado éste que la provocación es calculada para que incurra en acciones “represivas”; la cuerda se extendió al máximo, gran parte de la población oaxaqueña empieza a sufrir desabasto de materia prima para el diario sustento; los transportistas y abastecedores pierden dinero, la hotelería y demás servicios turísticos sufren severas  pérdidas, son sectores de la economía muy importantes, también son ciudadanos, con los mismos derechos que quienes a nombre de la CNTE manifiestan su inconformidad. Por ello, cuando se escucha al Secretario de Gobernación advertir: “el tiempo se agota”… ‘‘no habremos de dejar que Oaxaca acabe de hundirse o que Chiapas esté en una situación adversa. No hay amenazas en la mesa, simplemente la responsabilidad de aplicar el estado de derecho’’, no queda duda que viene el desalojo, y que conste que sobre advertencia no hay engaño.