Astrolabio Político
 Por Luis Ramírez Baqueiro
 08 de julio de 2016

“Es fácil borrar las huellas, pero difícil es caminar sin pisar el suelo.” – Lao Tse.

Tras el pasado proceso electoral el PRI que en Veracruz representó la pérdida de la gubernatura, como resultado de la desaprobación social a la gestión más desastrosa de la que se tenga memoria, este jueves se exhibió como cada vez más las actitudes faraónicas que caracterizaron a esta administración son con el paso de los días más y más repudiadas.

La presión social ejercida por pensionados y jubilados, el llamado del sector empresarial, así como el comienzo de una efervescencia que terminará con movilizaciones masivas en las diferentes plazas y calles de las principales del estado, será el colofón a un gobierno que debió hace mucho tiempo haber recogido las amarras para realizar el desembarco, porque sus mástiles simplemente ya no resisten más otro fuerte viento del norte, producto de otro conflicto social.

Aun cuando existen voces que aseguran que al gobernador Javier Duarte lo cocieron de tal modo que esta curtido y es inmune a cualquier conflicto o crisis, la realidad es que en la residencia oficial de Los Pinos ya no lo toleran.

Quizá la duda siga en el aire.

¿Por qué no actúan las autoridades federales contra su gobierno?

Quizá la respuesta no la conozcamos nunca, la realidad es que la permanencia de Javier Duarte en el gobierno de Veracruz, le está generando más negativos al presidente de los que pueda acumular.

Cuando el nivel de aprobación presidencial está por los suelos y el 70% de la población lo repudia, el sostener la plaza pérdida, le puede costar más de lo que estiman los especialistas.

La cereza del pastel la dieron este día los legisladores veracruzanos en una exhibición que pasará a la historia como el día que al Poder Legislativo le tocó actuar y se apanicó, por no poder contener la avalancha de descalificaciones ante la posible aprobación de un paquete de medidas draconianas que pretenden terminar de dinamitar el estado, propuestas por Javier Duarte, los legisladores priistas terminaron por reventar mejor la sesión, temerosos del enojo y el enfado del titular del ejecutivo.

Y es que la loza que estaba por colocarse los diputados locales, los condenaba a la literal muerte política, pues la sociedad se mantiene expectante y atenta del probable atentado a los derechos de los más de ocho millones de veracruzanos que han tenido que chutarse este desgobierno en los últimos casi seis años.

A su vez el derrumbe del PRI se ha traducido en la perdida de los liderazgos de antaño, demostrando que la vieja clase política ya no representa nada al interior del partido –y observe como Juan Nicolás Callejas Arroyo, presidente de la Junta de Coordinación Política- quedo rebasado por tan absurdas iniciativas, que claramente pretenden empeorarle la plana al gobernador electo, Miguel Ángel Yunes Linares.

El derrumbe del PRI este día es la muestra del cansancio social tras 12 años de malos gobiernos.

Al tiempo.