Nunca una rifa de tigre alguno había sido tan competida como se dio en el proceso electoral que concluyó el 5 de junio del mes pasado; puestos en la balanza lo que se ganó en la rifa y lo que se perdió en campaña el resultado queda a cargo de criterios subjetivos. Si bien Miguel Ángel Yunes Linares ganó la rifa y así está cumpliendo uno de sus objetivos más soñados, ahora debe enfrentar todo lo que eso implica porque enfrentará una situación de crisis por doquier: en inseguridad pública, en rezagos sociales y de infraestructura carretera, de Salud y agropecuaria y, por si no bastara, recibirá finanzas públicas en bancarrota, con participaciones federales comprometidas en grado sumo y un crédito saturado al máximo. Requerirá de toda la experiencia financiera posible, de un equipo de gobierno a la altura del compromiso si quiere sacar a Veracruz de la debacle en que se encuentra.