Viernes contemporáneo
Por Armando Ortiz
28de julio de 2016

En buena hora se le ocurre al gobernador de Veracruz, el priista Javier Duarte, hacerse pasar por honesto. Javier Duarte se parece al cazador que es perseguido por un oso en el bosque. La recomendación que le gritan sus amigos es que se tire al suelo y se haga el muerto. Entonces el cazador se tira al suelo y se queda inmóvil; se hace el muerto. El oso lo alcanza, husmea y después de ver que no se mueve se aleja. El cazador entonces se levanta y se burla del pendejo oso, porque se tragó el cuento de que estaba muerto.
Eso es lo que está tratando de hacer Javier Duarte. Como ve que el oso lo está alcanzando se tira al suelo y se hace el honesto. Ahora llama a conferencia de prensa para hacer pública su declaración patrimonial. Se hace el honesto, quiere que lo olfateemos y nos olvidemos de las muchas raterías en que ha participado. Cuando lo dejemos en paz, y como el oso nos alejemos, Javier Duarte se despertará, se levantará feliz y se burlará de nosotros. Con la diferencia, señor Duarte, que los veracruzanos no somos pendejos como el oso; de nosotros no se va a poder burlar.
Dice Javier Duarte que toda su vida se ha “conducido por el lado de la legalidad y la transparencia”. Dice que su familia es ampliamente conocida en la tierra donde se crio, dónde nació su esposa; dice que no oculta nada ante la sociedad.
Pero así como dice el dicho que “verbo mata carita”, realidad mata mentira. A Javier Duarte se le han descubierto no sólo negocios ilegales, negocios que ha realizado con el contubernio de los miembros de su gabinete. Ahí están las maletas de 25 millones de Vicente Benítez, las empresas fantasma con las que se saquearon miles de millones de pesos y las muchas propiedades que están a nombre de sus socios.
Javier Duarte reitera y subraya: “no tengo propiedades en el extranjero ni prestanombres, y tampoco bienes inmuebles fuera de la ley”. Por supuesto lo dice como el criminal que ha sabido ocultar muy bien su crimen, lo dice como el enloquecido personaje de “El corazón delator”, que alardea el triunfo de su crimen. Sin embargo nuevamente, “realidad mata mentira”. Los vínculos que tiene con sus prestanombres se han encontrado y sólo basta a las autoridades que tengan voluntad para ligarlo con él.
Dice Javier Duarte que quienes lo acusan lo hace sin pruebas. Sin embargo cuando las pruebas se presentan él hasta se burla tratando, con su jocoso nerviosismo, de ocultar la realidad. Le demostraron propiedades en Woodland y él, muy burlón, dijo que sólo tenía una membresía para un club de golf cerca de Houston, Texas.
Javier Duarte finaliza: “Soy un hombre formado en las instituciones que he dedicado mi vida profesional a fortalecer el marco institucional que permita a nuestra sociedad su desarrollo”. Sí claro, tan institucional es que ya su partido el PRI tiene pensado hacer público su juicio para expulsarlo. Los dirigentes nacionales de ese partido Institucional saben de todas sus raterías y por ello se deslindan.
Javier Duarte, quien es un experto en mentiras termina diciendo las palabras de Cristo: “La verdad nos hará libres”. Pero en su caso será la mentira por lo que deberá ir preso.
¿De veras Javier Duarte piensa que como el oso de la anécdota, nos vamos a tragar el cuento de que es honesto? ¿Usted le cree a Javier Duarte? Yo tampoco.

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