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Medellín- 2016-08-17.- Israel Hernández/A un mes de que los Ayuntamientos de Veracruz y Medellín decretaran la desaparición del Sistema de Agua y Saneamiento para dar paso al Grupo Metropolitano de Agua y Saneamiento, aún persiste el conflicto al interior del Sindicato José Azueta, liderado por Angélica Navarrete Mendoza.

De acuerdo a Francisco Palacios, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de Grupo MÁS (SUTMAS), de los 150 trabajadores sindicalizados que ya fueron liquidados, sólo han recontratado a 82 personas.

El líder de la nueva organización sindical explicó que el proceso se ha tornado lento debido a las múltiples amenazas e intimidaciones de Navarrete Mendoza hacia los exobreros del SAS.

“Nos hemos dado cuenta que el personal sindicalizado está siendo mal informado y engañado por la líder sindical (…) En un principio hizo que ellos firmaran cartas poder en blanco para quedarse con el 30 por ciento de cada liquidación.

“Además de que el liquidador se negó a pagar al Sindicato, se recurrió a la expedición de cheques de caja nominados para evitar que los trabajadores tuvieran que compartir el producto de su esfuerzo”, explicó.

Palacios detalló que las amenazas, intimidaciones y hostigamientos han sido sistemáticos contra los que han buscado una oportunidad en Grupo MAS, así como quienes han preferido jubilarse o aceptar la liquidación.
“Hasta ahora se han pagado liquidaciones a unos 300 extrabajadores sindicalizados y de confianza. Los pagos se han hecho conforme a derecho y ratificados por el acuerdo ante la Junta de Conciliación y Arbitraje.

“Sin embargo los ataques contra los ahora trabajadores de MAS y contra los que buscan una oportunidad aquí no han cesado (…) Van a sus casas a tomarles fotos, a tirarles piedras y a amenazar”, dijo.

El líder sindical de MAS expuso que Angélica Navarrete ha enarbolado falsas luchas laborales, toda vez que el SAS ya está extinguido y ahora se encuentra en etapa de liquidación.

“Nosotros insistimos en que no se dejen engañar y que no regalen su dinero (…) Nosotros ofrecemos el mismo sueldo que tenían en SAS y si bien no tendrán todas las prestaciones que en su momento obtuvieron, sí tenemos el compromiso de mejorar las condiciones”.

Francisco Palacios dio a conocer que actualmente el Sindicato ya emplazó a la empresa para un incremento salarial del 7 por ciento, además de prestaciones como traslado, entre otras.

Cabe recordar que el Sindicato José Azueta logró acumular 31 prestaciones dentro de, contrato colectivo, esto derivado del contubernio entre los exdirectores del SAS y la dirigencia sindical.

Los mil 300 trabajadores gozaban de privilegios como apoyos para uniformes escolares, actividades culturales, canasta navideña, fondo de ahorro, bonos de puntualidad y asistencia, por días especiales y disponían de 24 días hábiles de vacaciones.

Si un obrero ganaba 10 mil pesos mensuales, su sueldo podía incrementarse al 100 por ciento con los múltiples beneficios que le otorgaba el SAS.

Los alcaldes de Veracruz, Ramón Poo Gil; Luis Gerardo Pérez Pérez de Medellín y Miguel Ángel Yunes Márquez de Boca del Río declararon que la acumulación de prestaciones hacía imposible una operación eficiente del organismo.

Ante la excesiva carga en nómina, aunada al pésimo manejo de administraciones anteriores, decidieron migrar hacia la modalidad de alianza público-privada e inyectar recursos para rehabilitar la infraestructura hidráulica.

Incluso, después de que el Ayuntamiento de Veracruz decidió acabar con el SAS, Pérez Pérez buscó negociar con Angélica Navarrete para reducir las prestaciones y mantener el organismo.

La propuesta fue desechada por la líder sindical y por su representación legal, con el argumento de que sí hay recursos, pero que los alcaldes prefirieron privatizar los organismos para sus intereses.

En tanto avanza la disputa legal del Sindicato José Azueta para recuperar las plazas laborales, cientos de obreros que no han cobrado liquidación ni han sido recontratados, deben buscar la manera de subsistir.

Uno de ellos es Víctor Ibáñez Huesca, quien se desempeñó durante 26 años como operador en la planta potabilizadora de El Tejar y actualmente debe recurrir a podar pasto o hacer otros trabajos para llevar el sustento a casa.

“Confío en que pueda haber una solución, pero de mientras debo agarrar del guardadito, sobre todo ahora que se viene el regreso a clases y hay cumplir con otros compromisos”, dijo.

Ibáñez Huesca explicó que no está de acuerdo con los 150 mil pesos que ofrece Grupo MAS, razón por la que ha rechazado su liquidación; no obstante, agregó que cuenta con la experiencia necesaria para mantenerse en el puesto.

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