Astrolabio Político
Por Luis Ramírez Baqueiro
15 de septiembre de 2016

Aun cuando los mexicanos en muchas entidades se sienten felices de conmemorar el 106° aniversario del inicio de la guerra de Independencia de México, en Veracruz quizá por primera vez –tras los últimos seis años para el olvido- el dejo de indiferencia, valemadrismo, y un sentimiento generalizado de “no hay nada que celebrar” alcanza proporciones nunca antes imaginadas, resultado del hartazgo social, ante un escenario total de distanciamiento entre la autoridad y sus gobernados.

Seguramente, al interior de las familias esa sensación solo se reconforta con el contacto con los suyos, con quienes finalmente encuentra ese momento de catarsis y seguridad que desde hace mucho tiempo no sienten los veracruzanos como suyo, el desahogo habrá de llegar entre los vecinos, y amigos, pero nada más.

Que distantes están nuestros héroes que nos dieron patria y libertad, cuando se vive en la zozobra, en el temor de saber si alguno de los integrantes del núcleo familiar regresará o simplemente se sumará a la larga lista de personas desaparecidas, víctima de ese otro Veracruz, el real, el de carne y hueso, y no el que solo se vive cuando, se está atrapado en una burbuja de total confort en donde hasta los aduladores de antaño se han ido, pero dejaron las secuelas del daño inmenso de una entidad que no olvida y mucho menos perdona.

El costo político, económico, jamás se comparará al inmenso daño social que se le hizo a Veracruz, su sociedad esta indefensa, sola, desalentada, las respuestas de la autoridad federal son, la exhibición de que en México no hay mucho que celebrar, los llamados a una insurrección social por la vía de las redes sociales, son la exhibición de que a los mexicanos, fueron castrados desde hace muchas generaciones atrás, buscando instalar a la población en ese escenario disfrazado de desarrollo, de progreso, a diferencia del que tuvieron nuestros padres independentistas, o incluso nuestros héroes revolucionarios.

Un México y un Veracruz, que en paralelo muestran que el abismo entre la clase política – empresarial y la sociedad se hace cada vez más inmenso, en donde el discurso populista se convierte en la mejor opción para refugiar la impotencia y la indiferencia, nos llama a verdaderamente plantearnos ¿qué es lo que celebramos?

Ojalá usted sea de los que como su servidor, creemos que si tenemos que celebrar, pues México y Veracruz son muchísimo más grandes que la peor camada de políticos de los últimos 35 años, pero celebre usted y su familia, alejados del oropel que pretenden vender en su mundo de fantasía, en ese que seguramente llenaran con miles de personas que por pan y circo pretenden cambiar su realidad.

Usted amable lector, sabe, que al menos en este aniversario del inicio independentista no hay mucho que celebrar en un Veracruz que como nunca nos duele.

Sextante

Vaya que ahora que se instituyo la manifestación como forma de resolver todo en este país por la inacción de las autoridades, llama la atención como algunas de estas expresiones son la muestra fehaciente de los intereses de determinados grupos, y otras, las que simplemente, no tienen sentido, y mire por que le digo, resulta que aun cuando pudiera pensar que criticar al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) por su servicios, justifica cualquier cosa, también sería justo, reconocerle al instituto los muchísimos logros que otorga, a una población verdaderamente carente de acceso a muchas otras cosas más. Y es que este miércoles, los agremiados el Sindicato Liberal de Trabajadores al Servicio del Poder Ejecutivo (SLTSPEEV) que se manifestaron frente al Hospital General de Zona 11 del IMSS sin presentar un solo caso concreto de maltrato, o mal servicio a uno de los derechohabientes, aquí pareciera que su dirigente lo único que anda buscado es darse a notar y eso sinceramente no se vale, o ¿usted qué opina?

 

Al tiempo.

 

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