Crónicas urgentes

Por Claudia Constantino

21 de septiembre de 2016

Cuando me encomendaron, para ser tomada en cuenta, que mi columna fuese escrita con humor, me pareció sencillo y, por supuesto, divertido. Hasta que, día tras día, comencé la búsqueda de temas que pudieran ser tratados de modo hilarante, y concluí, al cabo de varios días, que en Veracruz no hay tal, ya no nos quedan. Diariamente, portales y periódicos dan cuenta de asesinatos, levantados, dificultades económicas, inseguridad, plantones y marchas para reclamar, auténtica o falsamente, la resolución de temas conflictivos.
En Veracruz, se acabó la paz y nos han quitado hasta la risa. La muy jarocha manera de reseñarlo todo, con humor e ingenio, va ensombreciéndose con la gravedad de un estado de cosas que parece no poder empeorar, pero que cada día se supera. Empeora, pues.
Mientras la delincuencia se ha apoderado de las calles, la administración estatal se muestra paralizada ante la falta de recursos, que todos los días justifican con él ya muy conocido: “traemos un déficit y hay que pagar nóminas, por lo que todo lo que llega se destina a eso”, dicen con tono de inocencia.
Con el “no los veo y no los oigo”, el gobierno a todos los niveles ha dejado de acusar recibo de las críticas o la presión social. No hay estado de derecho. No hay consecuencias para los que delinquen, y la escalada de violencia aumenta día tras día, como consignan los medios de comunicación.
Ante tal situación, se esperaría que el mandatario estatal la estuviera pasando mal, pero parece que ya hasta se mofa de la amenaza de encarcelarlo del gobernador electo. Contrariamente a lo que esperaban los que votaron por Miguel Ángel Yunes, Javier Duarte no se deja amedrentar y mejor se ufana de su reciente reunión con Osorio Chong y la supuesta encomienda de “recuperar el estado”, a manos, por dos años, de la alianza que permitió vencer al candidato priista Héctor Yunes, de quienes muchos aseguran que no es aliado de su primo hermano pero, debido a su proceder, parece lo contrario.
La cuenta regresiva para que al fin concluya la era duartista, a miles les parece eterna; se arrastra pesadamente este tiempo que le queda a quien muchos señalan como el peor gobernador en la historia de la entidad. Por mil razones, no todas favorables, se espera el primero de diciembre a los representantes de la alianza menos real de que se tenga memoria.
Hacen toda clase de chistes en torno al día en que el gobernador electo presente a su gabinete de panistas y perredistas. Son muchos los que aplauden la alternancia; son más los que esperan ver para qué sirve, o si nos servirá siquiera. El humor también se centra en las apuestas por las listas de candidatos que, en breve, habrán de sacar todos los partidos. También hay mofa por las tristes actuaciones de los llamados candidatos independientes.
Todo urge en Veracruz: recuperar la risa, que viene aparejada con la tranquilidad y una razonable estabilidad económica. No se menciona el crecimiento, porque hace tanto no lo observamos, que ya es una palabra en desuso y una práctica en el olvido.
La broma de hoy, después de mucho buscar, es la que refiere el portal de noticias del Gobierno del Estado: “Veracruz entre los 10 mejores estados del país para hacer negocios: Banco Mundial”. Según el reporte Doing Bussiness del BM, Veracruz habría pasado del lugar 13 al 10, tomando en cuenta cuatro indicadores que afectan la vida de una empresa: apertura, obtención de permisos de construcción, registro de la propiedad y cumplimiento de contratos.
Obviamente, no se tomó en cuenta la seguridad, y mucho menos se entrevistó a los miles de empresarios que esperan desesperados algún abono a los pasivos que mantiene el Gobierno de Veracruz con sus empresa. ¡Qué chistoso!
Jefe Salces: un día más sin podernos reír de lo que nos pasa. Son chingaderas.

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