Viernes Contemporáneo
Por Armando Ortiz
14 de septiembre de 2016

En un audio que escuchamos del día en que Miguel Ángel Yunes Linares fue detenido por elementos de la Fuerza Civil en el retén que está pasando Las Trancas, se oía la voz de los elementos de Seguridad Pública quienes tenían muy claro quién era el que viajaba con rumbo al puerto de Veracruz. Por supuesto que los elementos de Seguridad del estado saben de los movimientos del gobernador electo en el estado; por supuesto sabían que él se encontraba en el informe de la rectora Sara Ladrón de Guevara, por supuesto que estaban al tanto de que el gobernador electo se dirigía hacia el retén de Las Trancas. En el audio que escuchamos una mujer, que estaba en la central, por medio de claves les decía que fueran cuidadosos. Otros policías que sabían del paso de Yunes Linares se atrevieron a bromear: “Hay que darle las nalgas al gobernador electo”.

¿Por qué si sabían que el convoy que habría de pasar era en donde iba el gobernador electo los elementos de la Fuerza Civil se atrevieron a detenerlo y hacerle una revisión? La respuesta de algunos que escucharon el audio fue sencilla: El gobierno del estado quiere apostarle a que algún elemento de la Fuerza Civil o de los guardias del gobernador electo, en un estado de estrés, de tensión o de confusión, se le salga un tiro y que con ello inicie una balacera.

Para el gobernador Javier Duarte eso sería como si se le abriera el cielo y bajara la paloma del Espíritu Santo para ungirlo. Quieren que un sencillo policía les haga el favor, por eso procuran esas detenciones arbitrarias.

El día de ayer una camioneta en la que viajaban algunos colaboradores de Yunes linares, quienes estuvieron en Poza Rica y se dirigían a Boca del Río fueron detenidos violentamente por cinco patrullas de la Fuerza Civil “quienes los obligaron a descender de los vehículos mientras eran encañonados con metralletas”, según señala el comunicado del gobernador electo.

En ese mismo comunicado se dice que de manera irregular elementos armados de la Policía Estatal entraron a las instalaciones de la Universidad Veracruzana en Coatzacoalcos. El gobernador electo se encontraba en la apertura de los Foros para la elaboración del Plan Veracruzano de Desarrollo.

Cabe recordar que el día de la elección el senador de la república, Fernando Yunes Márquez, fue detenido en la ciudad de Coatzacoalcos con la excusa de hacerle una revisión. El senador se opuso a esa revisión, no escudándose en su calidad de senador, sino en su calidad de ciudadano que tiene derecho a que le expliquen cuál era el motivo de la revisión.

¿De qué se trata? ¿Será que en su locura el Nerón que todavía nos gobierna intentará cometer algún acto violento en contra de quien fuera elegido por los veracruzanos para sustituirlo? ¿Hasta ese grado puede llegar su locura? Lo más grave es que los elementos de Nabor Nava, quien todavía obedece órdenes del fugado Bermúdez Zurita, pueden ser el instrumento para los actos vesánicos de Javier Duarte. Porque por supuesto Duarte no le puede dar la cara a Yunes Linares, pero si es capaz de tirar la piedra y esconder la mano; es muy su estilo.

Por su parte el gobernador electo ya le respondió al responsable de este acoso: “Es un acto de cobardía de Javier Duarte. Piensa que puede atemorizarnos, se equivoca; hoy más que nunca confirmo mi decisión de gobernar para que Veracruz cambie y de actuar contra él y contra todos quienes llevaron a nuestro Estado al desastre”.

Sólo esperemos que los policías no se dejen utilizar por el gobernador Duarte, quien sigue esperando, como dice Silvio Rodríguez, “una luz cegadora, un disparo de nieve”.

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