Es fuerte el estremecimiento al interior del gabinete de Peña Nieto a solo dos años del término del periodo constitucional; no es fácil desprenderse de uno de sus colaboradores de mayor confianza cuya cercanía deviene de los años previos en el Estado de México pero los acontecimientos así lo exigen. La visita de Donald Trump, supuestamente sugerida por Videgaray, lo puso en el ojo del huracán afectándolo como interlocutor en materia económica a nivel internacional. En Hacienda, entra al quite José Antonio Meade que con este movimiento adquiere mayor posicionamiento en vías de la candidatura priista a la presidencia de la república, mientras Videgaray buscará la postulación para el gobierno del Estado de México. En el efecto dominó, el senador José Yunes Zorrilla queda a mano pues amigo de Videgaray también lo es de Meade, un equipo que permanece vigente en e juego de ajedrez que Peña Nieto juega con las circunstancias.