Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
13 de septiembre de 2016

“¡Son tiempos de reconciliación!”

Erigido por los de su clase como el mejor exponente de su partido -después de Pepe Yunes- Américo Zúñiga delinea su futuro por el lado institucional y apegado a la ortodoxia política convencido de que “quien trabaja y cumple con honestidad, tiene garantizada la continuidad en el servicio público”.
En largo encuentro con 40 exponentes de los medios de comunicación social el alcalde de Xalapa revela que en este tramo entre los gobiernos estatal y municipal “guardo trato institucional con el gobernador Javier Duarte, aunque hemos tenido diferencias. Debo, sin embargo, respeto a la figura del gobernador Duarte de Ochoa, a quien seguiré respaldando”.
Espera asimismo una relación similar con el próximo gobernador Miguel Angel Yunes Linares aunque acepta que no se han buscado “no me ha llamado, no le he llamado pero es indiscutible que el desarrollo de Veracruz pasa por Xalapa”.
Américo acudió a la convocatoria de la Asociación de Comunicadores “Froylán Flores Cancela”, que encabeza un auténtico líder de opinión, Alfredo Bielma, quien ha logrado conjuntar a una treintena de periodistas generadores de opinión, los de mayor influencia en Veracruz.
Ahí el alcalde les reveló:
“Yo sí entiendo que la campaña ya concluyó. Después de una batalla electoral como la que se vivió en Veracruz, creo que es momento de resarcir las heridas, de llamar a una real reconciliación de la comunidad veracruzana, de dejar atrás los enconos y ponernos a chambear en lo que hace falta que chambeemos”, dijo el edil.
Américo Zúñiga es, a no dudar, el heredero de una estirpe en donde la preocupación social ha sido prioridad. A su padre, don Guillermo, campeón nacional de oratoria, hombre entregado a la educación hasta su desaparición, solo le faltó ser gobernador.
No se pudo.
Pero sí, cristalizar el anhelo de abrir el campus universitario a opciones diferentes, a una modernidad que no existía y a nuevas carreras que solo dieron fe en el imaginario colectivo.
Esa es la herencia que recibe Américo, un joven caballeroso que honra la palabra y quien por seis años 2004-2010 fue secretario del Trabajo, periodo en el que no se registra huelga alguna; diputado local combativo y candidato a la presidencia municipal cuya silla alcanza después de ir su partido, el PRI, en el tercer lugar de las preferencias ciudadanas.
Hoy, ya alcalde es el representante de sus pares en todo el país lo cual le amplia la visión de político de estado, permitiendo al mismo tiempo traer apoyos financieros a su feudo, amén de los que ha gestionado en su favor Pepe Yunes con Conagua.
Por ello está optimista del futuro del PRI.
Por ello está cierto que la plaza no es de Morena o el PAN, es de los jalapeños que observan, analizan, evalúan y acuden a votar en conciencia.
Y ese es justamente, el capital que habrá de dejar Américo Zúñiga cuando en diciembre del año próximo entregue la estafeta, si es que antes no acude al rescate de su partido que este diciembre empieza la carrera previa a la sucesión gubernamental.
Ello a pesar del pesimismo mostrado por algunos de su clase en el sentido de que no se vale adelantarse a los tiempos, cuando los tiempos los marcan justamente los adelantados.
Recuerdo que desde la época de Gustavo Díaz Ordaz, un capitán del Colegio Militar, Fernando Gutiérrez Barrios, empezó a soñar con la gubernatura de Veracruz. Era la década de los sesenta.
Ya como subsecretario de 1970 a 1982 tejió su telaraña y alianzas con don Raúl Salinas Lozano, también subsecretario pero de Comercio para construir la circunstancia al chavo Carlos Salinas de Gortari.
Así se escribió y publicó en su tiempo, evocaba don Fernando y no pasó nada por adelantarse a su tiempo. En 1986 llega a la gubernatura y en 1988 Salinas hijo, se convertía en presidente de México, siempre adelantado a su tiempo.
A Fidel Herrera le costó 48 años la espera en ese ininterrumpido ¡Quiero ser gobernador! Lo sería hasta el 2004, con todo y sus trampas electorales. Cumpliría su sueño… ¿adelantado? Pues sí. Muy adelantado. Como hoy lo están tres Yunes: Miguel Angel Yunes Márquez, Héctor Yunes Landa y Pepe Yunes.
A Américo Zúñiga espera un futuro parecido.
El fue preparado para ser gobernador. Habrá que ver las condiciones en las que se moverá el país hacia el 2024 y bajo qué signo político habrá de regirse Veracruz, pero de que jugará, sin duda.
Por lo pronto cumple.
Xalapa se ha transformado. Regresó la “Atenas Veracruzana”, emprendió el reordenamiento urbano, vial y está cambiando la fisonomía de la capital de los baches. Regresaron las flores y se construyen puentes, los no políticos ni los ficticios de Fidel, y el centro histórico ha sido rescatado en parte. Hay rezagos en agua y basura, pero se avanza al igual que en el combate del peor cáncer que vive Xalapa desde su fundación, las invasiones.
Todo ello tiene una lectura social indiscutible, pero también una lectura política.
Así pues, adelantado o no, va de la mano de Pepe Yunes. Van por el 2018 y ya después ¡Dios dirá!.. No, no… no será Dios, serán las circunstancias que marque el PRI.
Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo