CAMALEÓN
Por Alfredo Bielma Vllanueva
29 de septiembre de 2016

Como todo principio tiene su final, cuando de cuestiones políticas se trata es conveniente inquirir en las raíces y circunstancias que las hicieron posible de una manera y no de otra. Tomemos por caso el desenlace del proceso por el cual Fidel Herrera Beltrán se convirtió en candidato del Partido Revolucionario Institucional al gobierno de Veracruz para el periodo de gobierno 2004-2010, una vez lo cual dedicó sus afanes a construir un proyecto transexenal parcialmente logrado  pues sus efectos están a punto de concluir, al menos políticamente en 2016; a la vez que refleja la Evolución Política del pueblo de México.

Todo empezó en el gobierno de Miguel Alemán Velasco (1998-2004), todavía durante el largo periodo del presidencialismo imperial, pero ya en los albores que presagiaban la alternancia del 2000. Este mandatario veracruzano en 1998 había sido candidato del PRI al gobierno de Veracruz para hacer frente a una elección estatal de difícil pronostico, porque en 1977 el PRI había perdido la mayoría en la Cámara Federal de Diputados y simultáneamente el PRD se adueñaba del gobierno del Distrito Federal por la victoria electoral de Cuauhtémoc Cárdenas; a nivel estatal en ese mismo año el PRI había sufrido su peor debacle en elecciones municipales al perder 107 municipios, por tales razones se buscaba un candidato al gobierno veracruzano que garantizara el triunfo.

Sobre todo porque Ignacio Morales Lechuga figuraba como un actor político que investido como candidato opositor se convertiría en riesgo electoral para el PRI; el PRD le había ofrecido la postulación pero el Sistema maniobró para que el partido del Sol Azteca desistiera de candidatearlo y a cambio lanzó  a un político entonces de bajo perfil, Arturo Hervis, que no brindaría mucha resistencia. Ya sin esa fuerza propulsora, enhiesto, Ignacio Morales persistió en su aspiración y aceptó la candidatura por el Partido del Trabajo, una organización sin estructura que no le sirvió para competir contra el PRI; la victoria de Alemán fue indiscutible.

Para el desarrollo de su campaña, Miguel Alemán puso al frente del PRI a Fidel Herrera Beltrán, y nombró coordinador de la campaña a Jorge Uscanga Escobar, que pronto fue cooptado por Fidel surgiendo entre ambos las consabidas intrigas por lo que el candidato los conminó en más de una ocasión a ponerse de acuerdo, a través de su más cercano colaborador y quien más tarde se convertiría en el hombre fuerte de su gobierno: Alejandro Montano Guzmán.

A Fidel se le conocía por el rico repertorio de sus ocurrencias; una de ellas se produjo durante esa campaña de 1998: frente al candidato marcó telefónicamente a Jorge Uscanga para invitarlo a una mejor coordinación, estaba en su perorata telefónica cuando entró una llamada al celular con el que hacía la supuesta llamada poniéndolo en vergonzosa evidencia con el consiguiente disgusto de Alemán, quien así empezaba a confirmar lo que contaban las anécdotas. No obstante, ya gobernador Alemán apoyó para el senado la candidatura de Fidel Herrera, que por cierto realizó muy buena campaña y solo así logró el escaño junto con don Fernando Gutiérrez Barrios, del que era compañero de fórmula.

Investido senador de la república a partir de 2000 Fidel Herrera fue un rehilete político por toda la entidad veracruzana, pues no encontró límites de ninguna naturaleza para convertirse en “ajonjolí de todos los moles” en Veracruz. Trabajó sin descanso para ganar la candidatura de su partido al gobierno de Veracruz; en esa aspiración coincidía con Gustavo Carvajal y Miguel Ángel Yunes Linares, los más destacados, aunque luego se agregó Tomás Ruiz, pero sin la trayectoria política estatal de los tres antes referidos.

En la historia política de la humanidad encontramos elocuentes muestras de cómo la razón de estado puede ser superada por una razón emotiva. ¿Cómo y por qué fue Fidel el elegido por Alemán para la candidatura priista? En un repaso al pasado inmediato se encuentra variada información sobre ese trance histórico de Veracruz; engarzar los detalles para traducirlos fidedignamente es tarea acuciosa que depende de la información de actores que no siempre están dispuestos a proporcionarlos, ya por discreción, ya por reservarse la oportunidad de comunicarlos de manera directa.

Sin embargo, no a todos gustaba el estilo “fidelista” de hacer política; y ya por amor a Veracruz, o por presentir el daño a la entidad, alguien muy cercano a Miguel Alemán le sugirió escuchar las aspiraciones de Miguel Ángel Yunes Linares de sucederlo en el gobierno veracruzano; en más de una audiencia el mandatario estatal escuchó al ahora gobernador electo, eran los prolegómenos de la definición priista en 1998; en corto, Yunes Linares convenció al Ejecutivo estatal de poseer un perfil ad hoc para la entidad. Pero…

Pero Miguel Alemán Velasco ya estaba encartado, y no era precisamente Fidel quien lo había convencido, ni la fotografía de celebración de fin del año 2003 que se publicara a instancias de Herrera Beltrán en un Diario de Xalapa determinó la decisión. En realidad compromisos de “más antaño” llevaron a Fidel a la candidatura del PRI y al gobierno de Veracruz para el periodo iniciado en 2004-2010 pero que por razones o ambiciones de un “proyecto transexenal” se ha prolongado hasta 2016. Obviamente, la de 1998 no fue una decisión en la que prevaleciera la razón de estado.

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