Astrolabio Político
Por Luis Ramírez Baqueiro
03 de septiembre de 2016

 

“Donde hay mucho sentimiento, hay mucho dolor.” – Leonardo da Vinci.

 

Veracruz enfrenta la peor de las crisis en todos los rubros de su historia moderna. Jamás la entidad, había tenido tan lastimosa circunstancia, jamás los veracruzanos habíamos sufrido el total abandono de las instituciones del Estado Mexicano ante la más atroz, abominable y por demás cruenta muestra de inseguridad.

No existe un medio informativo en cualquiera de sus expresiones, prensa escrita, radio, televisión, internet que deje de dar reporte de la incontable cantidad de ejecuciones, muertes, levantones, secuestros, robos, de la que se tenga historia.

Mientras el presidente Enrique Peña Nieto se debate entre responder por el craso error de convidar a venir a México al más desequilibrado de todos los candidatos a la Casa Blanca de que se tenga memoria, Donald Trump, los veracruzanos, no vemos la hora, para que la presente administración estatal, concluya su mandato, quizá ya más como una medida de justificación social, que como una respuesta a la culminación del peor error democrático del que los veracruzanos tengamos que culparnos.

La crisis económica, social, política, que enfrenta la entidad, resultado del paso de la generación del Fidelduartismo, nos coloca sin lugar a equivocarnos en la antesala del desgobierno.

Hoy no existen garantías para transitar con plena seguridad por ninguna calle, avenida de la entidad, sin la zozobra de saberse tendido inerte en el suelo, resultado de una bala perdida, por una refriega entre delincuencia y miembros de seguridad de cualquier nivel de gobierno –federal, estatal, o municipal-, o por simplemente por ser ciudadano; lo gravé de ello, es que las autoridades federales, continúan valorando, el impacto de si Andrés Manuel López Obrador llegará a Los Pinos, o si es conveniente, impulsar un plan “B” entregándole a la oposición la presidencia, llámese PAN-PRD, en su afán de salvar lo insalvable.

Mientras tanto la carnicería continúa en Veracruz, un día sí, y otro también, sin que nadie con facultades institucionales, resuelva nada.

Quizá por ello, me dueles Veracruz, al sabernos huérfanos, al quedarnos sin la protección y amparo de lo contenido en la Carta Magna o la Constitución del Estado, la cual ha servido, en el más simple de los casos, para soplarse los calores por parte de quienes se ostentan como responsables del Gobierno Estatal.

Quizá por ello, me dueles Veracruz, al mantener un gobierno, a base de falsas verdades, a control remoto, distanciado de una realidad, que ha dejado y seguirá dejando el peor de los saldos sociales y financieros.

Quizá por ello, me dueles Veracruz, pues mientras se afirma por parte de los expertos financieros, que habrán de pasar cerca de 30 años, para que si las cosas se intentan recomponer, se vuelva a observar un mínimo desarrollo de la entidad, de este modo, habrá de pasar un par de generaciones en dicho tránsito, para volver a observar un Veracruz en franco desarrollo.

Mientras tanto, agoreros, sociedad y todo veracruzano bien nacido habremos de esperar la llegada, si es que esto sucede, de alguien comprometido en recomponer el estado de derecho.

Quizá por ello, me dueles Veracruz, seguramente al sabernos perdidos ante la impunidad, que habrá de imponerse sobre la correcta aplicación de los hechos, pues qué más da, estamos en México.

Ese México sumido en el rezago, producto de la ambición es del que forma parte Veracruz, ese Veracruz que duele, que lastima, que te deja sin palabras, ese que pasará a la historia, por ser la puerta al México Prehispánico, ese que se convirtió en la entrada a un nuevo continente y una nueva cultura, pero también al inframundo de las ejecuciones en un país que acumula más de 32 mil 433 muertes en 42 meses hasta julio de 2016; y que fue también la puerta de salida de grandes liberales, que han pasado a la historia como los grandes constructores de, ese Veracruz que como me dueles.

Sextante.

Sirva este espacio para expresar mi solidaridad, quizá a destiempo, quizá desfasada, con el gran amigo Mussio Cárdenas. Maestro, ya falta menos.

 

Al tiempo.

 

astrolabiopoliticomx@nullgmail.com

Twitter: @LuisBaqueiro_mx