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Por Edgar Hernández*
Línea Caliente

 

Tony Macías y Cecil Duarte, en la mira

 ¡La PGR, tras las huellas del dinero!

A pesar del cuidado sexenal por esconder presuntas actividades ilícitas de Antonio Macías Yazagey y Cecil Duarte de Ochoa, filtraciones desde dentro, denuncias soterradas e infidencias documentadas, descobijan desvíos de dinero público lo cual ha dado lugar a la PGR a intervenir.

Pero como diría Jack “El Destripador” vamos por partes.

En días pasados, el diario Reforma, medio de comunicación nacional que utiliza el poder federal para denunciar acciones ilícitas de los de su propia clase política, da cuenta que “las autoridades federales investigan al suegro del gobernador Javier Duarte, Antonio Macías Yazegey por estar involucrado en presunto desvío de recursos públicos”.

En las averiguaciones de la PGR, el padre de Karime Macías, esposa del gobernador de Veracruz, Javier Duarte, en conjunto con Manuel Martínez de Leo, ex secretario de Desarrollo Agropecuario de la entidad, presuntamente “desviaron cifras millonarias de recursos estatales y federales que estaban destinadas al campo y a programas de apoyo a productores”.

“De septiembre de 2011 a enero de 2015, Martínez de Leo había sido señalado por organizaciones por no entregar recursos para el campo que ya estaban comprometidos y en el 2015, cafeticultores pidieron investigar el destino de 283 millones de pesos de 400 que fueron solicitados y entregados al gobierno del estado por el senador José Yunes Zorrilla”.

Macías Yazegey, el suegro comodín, es director del Parque Tecnológico e Industrial Puerto México, en Coatzacoalcos, complejo de más de 120 hectáreas envuelto en escándalos de fraudes y conflictos de interés desde el gobierno de Fidel Herrera Beltrán, quien le cedió enormes superficies en la reserva territorial Duport-Ostión y un apoyo efectivo de 300 millones de pesos para llevar a buen camino el parque en favor de inversionistas e interesados en el desarrollo portuario cosa que nunca sucedió.

Tony Macías ya ha recibido la atención del gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares, quien durante su campaña le anticipó que iría directo de su casa al penal de Palma Sola, “por haberse robado varios terrenos que pertenecen a los veracruzanos (por lo que) ni un metro de terreno te vas a quedar con él porque Veracruz tendrá un gobernador que hará justicia”.

Este mensaje de Yunes hizo recordar la azarosa vida de Tony Macias quien ya fue llevado a la cárcel en 1993, en el régimen de Chirinos por el propio Yunes Linares tras ser acusado por Bancomer de haber simulado en 1992, el traspaso de propiedades en garantías para avalar un crédito por 2 mil 250 millones de pesos junto con los empresarios Luis Alfredo Daccarett Habib, María Eugenia Vázquez Miranda y Jorge Ramírez Pérez.

Fue el 6 de febrero de 1993, cuando –documenta y publica en aquel momento el notable periodista Mussio Cárdenas-  la Procuraduría de Justicia, dictó orden de aprehensión a Jorge Ramírez Pérez, apoderado y socio de Antonio Macías Yazegey en el negocio denominado TESIFE, S. A. de C. V., al siguiente día, el 7, fueron detenidos Luís Alfredo Daccarett Habibb y el propio Tony Macías, en las oficinas de la empresa DAVAZ, S. A. de C. V., donde se habían refugiado.

Posteriormente el columnista Jorge Manrique, hoy retirado por amenazas cumplidas del gobierno actual, revela que “quizás por fraudes como los que realiza el suegro incomodo de Duarte, de pies de lodo y el corazón enfermo, elevó su fortuna considerablemente desde el año 2004, cuando inició el gobierno de Fidel Herrera Beltrán, de quien fue su tesorero de campaña y posteriormente colaborador en diversos proyectos estatales como el parque industrial y tecnológico “Puerto México” en Coatzacoalcos”, en agosto del 2008.

Creado el emporio Tony Macías, de origen chiapaneco, ofreció que se dispondría de espacios para la instalación de 20 industrias. Después solo se comprometió a cuatro, entre ellas “Frutas y Verduras de Veracruz” (FYVER) para el empacado de frutas y verduras; Bimbo y Servicio Lemargo (gasolinera)”.

Lo demás sería para el vencedor.

El parque, hoy bajo el dominio total de Tony, es de 58.5 hectáreas. Sin embargo, gracias a la varita mágica el contrato de fideicomiso sufrió una modificación lo que facilitó a Macías incorporar a su patrimonio otras 10.5 hectáreas que debían ser “intocables”.

Con el tiempo vino la mejora urbana y al concluir la ampliación de la avenida Universidad en 4 carriles, las tierras literalmente regaladas a Tony Macías aumentaron al mil por ciento su valor comercial.

Negocio redondo.

Ello a pesar de una querella ministerial por los delitos de asociación delictuosa, despojo, daño en propiedad ajena, allanamiento de morada, robo, amenazas, difamación y calumnia de parte de propietarios legítimos  contra Tony Macías y su socio Nicolás Amadeo Hernández por “invasión de los predios anexos al Parque México”.

En realidad a Tony gustan los negocios en lo oscurito, basta recordar que le unen nexos con el ex alcalde de Coatzacoalcos Marcelo Montiel, hoy mismo relacionado con el desvío de 625 millones de pesos por empresas fantasma.

En aquel entonces se da cuenta del fraude y prevaricato en medio del fracasado intento de desincorporación y venta de PEMEX petroquímica (dirigida por Rafael Beverido), y cada una de sus filiales.

Fue en abril de 2002 cuando el alcalde (por primera ocasión), de Coatzacoalcos, Marcelo Montiel Montiel, hizo pública en reunión de cabildo que demandaría a PEMEX por los impuestos acumulados desde 1997, por el traslado de dominio que, según sus cálculos, ascendían a 713 millones de pesos.

Montiel contrató los servicios del bufete jurídico privado Asociados y Abogados Internacionales, S. C., cuyo dueño y representante legal es Jesús Antonio Macías Yazegey (Tony Macías) que obligó a PEMEX a pagar al Ayuntamiento de Coatzacoalcos 239 millones 757 mil 046 pesos en efectivo, además de una erogación de más de 2 millones de pesos al interventor de los bienes embargados quien no era otro más que un empleado del mismo despacho.

El pago se hizo a Bital en Coatzacoalcos, a nombre de la empresa de Tony, Asociados y Abogados Internacionales, S. C., quien a su vez entregó el dinero a Montiel reteniendo 44 millones de pesos por honorarios.

Ese es el suegro de Javier Duarte de Ochoa, quien tiene en Tony Macías,  su talón  de Aquiles, quien en menos de una década, pasó de ser un abogado de escaso prestigio a ser uno de los hombres más acaudalados del sur de Veracruz, cuyas propiedades incluyen ranchos ganaderos, inversiones inmobiliarias y exportadoras de frutas y néctares.

Ello a pesar de que en su historial pesa sobre una denuncia de fraude interpuesta por el gobierno de Tabasco, en la cual fue sentenciado como culpable. Otra más por despojo de tierras en Coatzacoalcos y la última el fraude a la Secretaría de Desarrollo Agropecuario en donde el intermediario de todas las operaciones por 283 millones de pesos fue presuntamente el hermano de Javier Duarte, Cecil.

Cecil, al arranque del sexenio, era solo un burócrata de la SEV que vio caer la diosa de la fortuna cuando su “brother”, como le dice, llegó al poder. A partir del 2010 se dedicó a recorrer las secretarías de estado reclamando moche con lo cual su patrimonio, de poco en poco, se convirtió en innumerables cajas de huevo.

La mecánica dirían los argentinos era sencillita.

Cecil Duarte, acude a las oficinas de los secretarios y directores de dependencias con un par de personas. Ahí los presenta con los secretarios y sin mediar palabra les exige una cuota, sabe que los secretarios no pueden negarse. Una vez hecho esto, los sujetos que acompañan al hermano cómodo se encargarán de ir a cobrarla.

El dinero se entrega en una caja de huevo cada final de mes. La cantidad  ronda  los 4 millones de pesos, es una cantidad “pequeña” –como él mismo les decía- para no levantar sospechas, pero con la estrategia de cobrársela a toda dependencia de gobierno hace que el dinero llegue a niveles multimillonarios.

Es por ello que a Cecil le gusta la disipación, las apuestas, el buen trago y pasarla a toda madre en Boca del Río donde prácticamente vive.

Para el tema del dinero desviado destinado a los campesinos presuntamente el puente del negocio fue Cecil –para que todo quede en familia- y el que firmaría para cubrir todo el entramado ilegal sería Ramón Ferrari Pardiño, a quien pasaron a firma la documentación que avala las salidas presupuestarias por casi 300 millones de pesos.

Ello dio lugar a que Ferrari se defendiera señalando ante el propio jefe del ejecutivo estatal que era responsable de la Sedarpa del 2 de enero del 2015 al 16 de marzo del 2016, fecha en que presentó su renuncia, misma que no le fue aceptada.

“Estoy limpio, yo no me comí nada que me haga daño”, diría a sus allegados al reincorporarse a su oficina de manera parcial. Y es que Ramón Ferrari hoy está postrado por una parálisis en cuello y hombro derecho que le impiden mover el brazo. Es puro estrés.

Esta historia continuará.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo