Aunque pudiera ser por diferentes motivos, de la misma manera en que el equipo del presidente Peña Nieto buscó la foto del saludo entre Peña Nieto y Barak Obama para difundirla y buscar el comentario favorable, así acá en la aldea Javier Duarte de Ochoa hace lo propio cuando busca con ansiedad el saludo de Peña Nieto. De manera semejante habrá ocurrido cuando Duarte se desatendía de saludar a ciertos actores políticos, y a causa de ese gesto habrán sentido hundirse el piso a sus pies, en esa analogía es lógico suponer una sensación semejante de Duarte ante el gélido trato del presidente hacia su persona.