“La burra no era arisca…” dice conocido refrán mexicano para significar la pérdida de confianza hacia algo o alguien; ese fenómeno parece aplicable al campesinado veracruzano que quedó a la espera de los apoyos programados y presupuestados para el campo de la entidad, o la federación no remitió con tiempo o los envió y se congelaron en la Secretaría de Finanzas del gobierno del estado. Es muy conocido el caso de los recursos gestionados por el senador José Yunes Zorrilla para los cafeticultores que fueron retenidos en la secretaría referida y entregados a cuenta gotas a los destinatarios. De allí que el campesinado veracruzano rechace la intermediación de las organizaciones que supuestamente los representan y solicitan que el recurso federal lo entregue directamente el gobierno federal, ya no confían en la Secretaría de Finanzas. ¡Qué lamentable!