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CUBA. La larga travesía por la dignidad

(3a.Parte).

La Educación y la Investigación Científica en Cuba, la ruta de la emancipación

Por Carlos A. Luna Escudero

Hace más de cien años, José Martí afirmó categóricamente que: “Ser culto es el único modo de ser libre”, frase que ha servido de guía al modelo educativo cubano desde el triunfo de su Revolución.

Muchos especialistas consideran al sistema educativo cubano actual como un buen ejemplo a seguir. Organismos internacionales como la UNESCO, la OCDE y el Banco Mundial, se muestran satisfechos con las estadísticas cubanas de la materia. Incluso la UNESCO afirmó recientemente a través Miguel Jorge Llivina Lavigne, que la “educación cubana es un ejemplo para el mundo”.

Recordó, asimismo, que Cuba tiene un índice de Desarrollo de la Educación para todos muy elevado, aún si se compara con los países desarrollados. Este índice considera la calidad, la primera infancia, la primaria, los jóvenes, la alfabetización de los adultos y la paridad entre los sexos.

Según este índice, Cuba ocupa el primer lugar entre todos los países latinoamericanos. Dicho parámetro permite evaluar el nivel global de la implementación de los objetivos de la iniciativa de la UNESCO “Educación para Todos”, lanzada en el año 2000.

De acuerdo con el último informe de la iniciativa, Cuba ocupa también el primer lugar entre los países con ingresos bajos que más gastan en educación. Por si esto fuera poco, la UNESCO destaca también los programas educativos cubanos “Educa a tu Hijo” y “Yo sí Puedo”, que los isleños desarrollan en América Latina y el Caribe, cuyo objetivo central es abatir el analfabetismo y proveer educación para todos.

No obstante lo anterior, la larga travesía por la dignidad y la soberanía de la Isla ha pasado necesariamente por la construcción de un modelo educativo ajeno al que estaba vigente antes del triunfo de la Revolución. Desde el inicio de ésta, el nuevo gobierno tomó la decisión de desmantelar el viejo sistema educativo y construir uno nuevo.

En 1959 había en Cuba tres grandes universidades públicas (La Habana, la Central de Las Villas y la de Oriente) y varias universidades privadas, la mayoría pequeñas, con una matrícula de 15 mil 609 estudiantes.

Había entonces también más de medio millón de niños sin escuela; el 24% de la población con 10 años o más era analfabeta y el 42% de la población rural era analfabeta, con una mayor incidencia en las mujeres.

La enseñanza primaria sólo llegaba a la mitad de la población con edad escolar, existiendo una enseñanza media y superior para minorías y sólo en los grandes núcleos poblacionales urbanos. El país tenía a un millón de analfabetos.

Antes del triunfo de la Revolución, en materia de desarrollo científico no había centros de investigación, y sólo existían 4 estaciones experimentales. Tampoco había programas de gobierno ni empresariales que brindaran apoyo a la investigación y al desarrollo.

Por eso el primer plan estratégico de gran envergadura consistió en eliminar el analfabetismo. Así, el gobierno ordenó la desaparición de todas las escuelas y universidades privadas y organizó a los intelectuales, estudiantes, amas de casa, jóvenes y ejército para realizar una intensa campaña para alfabetizar a todos los ciudadanos de la Isla. El resultado fue exitoso. Salvo algunos ancianos, todo cubano aprendió a leer y escribir.

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La Revolución Cubana creó una política de conocimiento que incluía la alfabetización en primer lugar, una reforma universitaria integral que contemplaba desde la reestructuración de los planes de estudio, el mejoramiento de las condiciones de infraestructura escolar y la formación docente, así como medidas para garantizar el derecho pleno de la educación y un sistema nacional de becas que incluye alojamiento y alimentación cuando sea necesario.

Así también se creó una política del conocimiento que incluye programas para la educación de los adultos, acciones para la impresión y distribución de libros, así como el establecimiento de una amplia red de centros científicos de investigación que conectan a las universidades con los sectores productivos.

En materia educativa, en la Isla hay dos principios básicos inalterables: en primer lugar, la igualdad de oportunidades y posibilidades de educación gratuita para todos los ciudadanos, independientemente de su procedencia social, edad, sexo, raza, religión o lugar de residencia. El segundo principio básico en materia educativa es la combinación Estudio-Trabajo, vinculando la teoría con la práctica, la escuela con la vida, la educación con la producción.

Actualmente, la enseñanza cubana se organiza, mediante el Sistema Nacional de Educación, en un conjunto de subsistemas articulados de forma orgánica, donde tanto la educación primaria como la secundaria son obligatorias.

Dentro del sistema educativo, la primera fase está dirigida a la preprimaria, orientada a los niños desde los 6 meses hasta los 5 años, espacio fundamental donde los niños adquieren habilidades y conocimientos necesarios para su mejor desarrollo, al comenzar sus estudios primarios. Los Círculos Infantiles y la Educación Preescolar son modalidades no formales.

En el nivel de primaria, de primero a quinto grado se enseñan las Matemáticas, Español, Informática, El Mundo en que Vivimos, Educación Física y Educación Artística; a partir del quinto grado, además de las anteriores se imparten Inglés, Educación Cívica, Historia de Cuba, Geografía de Cuba, Ciencias Naturales y Educación Laboral.

Después se encuentra la secundaria básica, donde el séptimo grado da conocimientos previos para los posteriores y repasa los contenidos de la primaria. En los dos grados posteriores se estudian nuevas asignaturas y se prepara para el preuniversitario o para el técnico profesional.

En el Preuniversitario o Bachillerato, se cursa para obtener carreras profesionales en ciencia, ciencia social, historia o letras. En el último año (12º grado) se intensifican los contenidos y se dividen en cuatro ramas: la primera en Ciencias Médicas, Agropecuarias, Biológicas y Cultura Física; la segunda en Ciencias Técnicas, Naturales y Matemáticas; la tercera en Ciencias Sociales, Humanísticas y Económicas y la Cuarta área, que tiene a las Ciencias Pedagógicas.

La Educación Técnica Profesional es el otro destino luego de la secundaria, que prepara a obreros calificados y técnicos medios. Este nivel de enseñanza cuenta actualmente con 350 mil alumnos aproximadamente en 322 Centros Politécnicos y 152 escuelas de oficios en todo el país. Todos estos edificios cuentan con laboratorios, talleres, aulas especializadas, áreas de campo y 15 especialidades de obreros calificados y 50 especialidades de técnicos medios.

La universidad es la última fase de la enseñanza. Sus estudiantes pertenecen a la Federación Estudiantil Universitaria y posteriormente ejercen el definitivo estudio en la facultad de su elección. Las universidades cubanas reciben también a numerosos profesionales cubanos y extranjeros que llegan a perfeccionar sus conocimientos y a obtener diplomas de posgrado.

En Cuba existen otros dos subsistemas educativos, uno  de educación para los alumnos que se estructura en tres niveles: Educación Obrera y Campesina, Secundaria Obrera y Campesina y la Facultad Obrera Campesina, que buscan asegurar el buen nivel educativo de adultos subescolarizados.

El Subsistema de la educación especial que atiende a escolares con retraso mental, retardo en el desarrollo psíquico, sordos, hipoacúsicos, ciegos, débiles visuales, estrábicos, ambliopes, sordos ciegos, autistas, trastornos  en el lenguaje, limitaciones físico-motoras y con trastornos de la conducta, entre otras. Actualmente hay 421 escuelas especiales en la Isla, que se diferencian en dos grupos: las transitorias y las específicas. Estas instituciones se guían por el cumplimiento de la prevención, el carácter transitorio, la función de apoyo y la integración. Los objetivos de este subsistema son consolidar el sistema de influencias educativas, orientar y asesorar la labor preventiva y comunitaria, así como ampliar la cobertura de atención.

En cuanto a los centros de educación superior, existen actualmente 60 en toda Cuba, de los que 22 pertenecen al Ministerio de Educación Superior. Estos centros han graduado a más de 1 millón 250 mil universitarios en 120 programas de licenciatura. En el ciclo lectivo 14/15 había una matrícula de 173 mil 298 estudiantes.

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Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC).

 

En concordancia con su política de solidaridad internacional, Cuba ha graduado entre 1961 y 2014, a 2 mil 102 profesionales de África del Norte y Medio Oriente, 6 mil 112 profesionales de naciones del Caribe; 25 mil 061 de países de América Latina; 203 de Europa; 2 mil 877 de Asia y Oceanía y 15 mil 09 del África Subsahariana, para un total de 51 mil 364, graduados desde 1961.

En materia de graduados de maestría, se tiene que hasta 2014  lo han hecho 147 mil 192, siendo la Universidad de La Habana la que tiene mayor número de graduados en este rubro, seguida por la Universidad Central de Las Villas y la Universidad de Oriente.

En la formación doctoral, las universidades cubanas han otorgado 13 mil 572 grados científicos de esta categoría. De éstos, el 11% son en Ciencias Biomédicas; el 25% en Ciencias Pedagógicas; el 13% en Ciencias Sociales y Humanísticas; el 6% en Ciencias Económicas; el 11% en Ciencias Agropecuarias; el 15% en Ciencias Naturales; el 17% en Ciencias Técnicas y el 2% en Ciencias Militares.

En la educación superior, había en el 2014 un total de 59 mil 782 profesores, de los cuales eran 45 mil 490 de tiempo completo; 11mil 208 de tiempo parcial y 3 mil 084 adiestrados. De éstos, el 75% eran hombres y el restante 25% mujeres. Así también, las categorías docentes de los mismos se distribuían de la siguiente manera: 7% titulares; 21% auxiliares: 46% asistentes y el 26% restante tenían categoría de instructores.

En relación con el presupuesto destinado a la educación superior a través del Ministerio correspondiente,  alcanzó los 700,6 millones de pesos en 2015.

En relación con los gastos en educación superior y el porcentaje del presupuesto total del y su relación porcentual del mismo con el Producto Interno Bruto (PIB) se tiene que en el 2012, se radicaron 1,793 millones de pesos cubanos, lo que representó el 6% del presupuesto total del país y el 2,4% del PIB.

En materia de ciencia y tecnología, en Cuba se puede decir que éstas son un producto neto de la Revolución. Hoy en día existen 231 instituciones de ciencia y tecnología distribuidas a lo largo de la Isla. En estas instituciones trabajan, sin contar a los investigadores de las universidades, un total de 4 mil 600 científicos, que han hecho de Cuba una de las principales naciones con resultados en este importantísimo rubro.

Los cubanos han desarrollado una política científica extraordinariamente orientada a resultados en dos vertientes: la primera tiene que ver con la asimilación del conocimiento y las tecnologías internacionales, a través de convenios con diversos países o desarrollo de líneas de investigación comunes que les permiten, en primera instancia, desarrollar sus propios cuadros científicos y el desarrollo de tecnologías propias como segunda vertiente.

Como ejemplo claro de lo anterior, se encuentra la Universidad de Ciencias Informáticas, cuya fundación propició Fidel Castro con visión de estadista en 2002 y que ahora, ante el monopolio del software de las grandes compañías trasnacionales, ha sido capaz de generar sus propios sistemas de información y plataformas libres de licenciamiento.

En Cuba, se desarrollan actualmente con mucho éxito estas principales líneas de investigación: Bio-Farmacéutica; Vacunas; Biotecnología Vegetal; Energía Renovable; Producción de Alimentos; Cambio Climático; Turismo; Economía Cubana; Sociedad Cubana; Tecnología de la Información y Nuevos Materiales.

En este contexto, algunos de los productos científicos que se han desarrollado en la Isla y que la ponen a la vanguardia son: la Vacuna QUIMI-HIB, contra la HAEMOPHILIS INFLUENZAE tipo b, para la prevención de la meningitis y neumonía en niños. Es importante resaltar que esta Vacuna se obtiene por primera vez utilizando antígeno sintético, sin el uso de bacterias.

Para la producción agrícola, se desarrolló el producto BIOBRAS 16, que es un estimulador de crecimiento vegetal; la NEREA, que es un sustrato para cultivo sin suelo y FERTILIZANTES ZEOLÍTICOS Y COLESTINA, para la nutrición animal; así como el 4M, que es estimulador de crecimiento natural de origen vegetal.

En materia de equipamiento y productos para la salud se desarrolló en biomateriales el TISUACRYL, como adhesivo tisular y el APAFILL, para el rellenado de la cavidad ósea. Así también el FOTOTER para el equipamiento de la fisioterapia láser y la LANCETA LÁSER, para obtener muestras de sangre en pacientes diabéticos.

En el área de nuevos materiales, se concretó el potabilizador de agua basado en Zeolita con Zinc (ZZ) y láseres técnicos para limpieza de superficies, garbado y corte de materiales.

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Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB).

 

Así también, en la Isla hay actualmente 15 parques tecnológicos ubicados estratégicamente a lo largo de su territorio, desde el más oriental ubicado en Guantánamo, pasando por Santiago de Cuba, Holguín, Las Tunas, Granma, Camagüey, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus, Villa Clara, Cienfuegos, Matanzas, en Habana 3 que son Parque del Este, Parque de las Ciencias Sociales y Parque Industrial, hasta el más occidental, ubicado en Pinar del Río.

Es importante señalar que los parques tecnológicos cubanos, a diferencia de los que se desarrollan en el capitalismo, son organizaciones integradas por profesionales especializados, cuyo principal objetivo es incrementar la riqueza de la comunidad mediante la innovación y la utilización del conocimiento intensivo, facilitando la transferencia de tecnología y conocimiento entre la academia y los sectores productivos, bajo criterios de desarrollo sostenible.

Otro ramo donde el país caribeño ha avanzado extraordinariamente es en el campo de la Biotecnología, con más de 40 organizaciones, 12 mil trabajadores y 7 mil investigadores, con un concepto de ciclo cerrado que se orienta a partir de la investigación básica, pasando por la investigación orientada al producto y finalmente a la producción y marketing, todo ello basados en productos innovadores y de alta tecnología. Esto le ha permitido a Cuba mantenerse a la vanguardia en América Latina.

Bajo este concepto, el Centro de Inmulogía Molecular (CIM), ha trabajado a través de Anticuerpos Monoclonales, para desarrollar vacunas contra el cáncer como la NIMOTUZUMAB, que con efectos antiproliferativos y antiangiogénicos actúa sobre las células madre del cáncer.

Es importante subrayar que esta vacuna se ha usado ya en más de 22 mil pacientes de todo el mundo y que es efectiva en cáncer de cabeza, cuello, cerebro y tumor del esófago. Así también es importante coadyuvante en los de próstata, pulmón y tumor en el cuello. Es de baja toxicidad y su uso es de largo plazo, estando ya registrado en 30 países.

Otras vacunas para el combate de esta terrible enfermedad son la EGF-P64 para el cáncer del pulmón y la ANTI-NGM3 14F7 MAB en cáncer de mama. En el terreno de la salud, destaca también el ITOLIZUB ANTI-CD6 que es un anticuerpo monoclonal para uso en Soriasis severa.

A través del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), se han desarrollado también la HEBERPROT-P, que estimula la granulación y acelera la re-epitelialización en el pie diabético y lesiones difíciles de sanar, reduciendo el tiempo de curación, el número y extensión de desmembramientos quirúrgicos y reincidencias locales, contribuyendo decisivamente a salvar la extremidad afectada. Con este producto han sido tratados más de 18 mil pacientes como parte de un programa nacional y más de 100 mil pacientes en todo el mundo.

Otros productos que se han desarrollado exitosamente en la Isla es el HEBERBIOVAC HB, que es una vacuna contra la Hepatitis B, y la DTP-HB-Hib, que es una vacuna polivalente contra la Difteria, Tétano, Tosferina, Hepatitis B y Haemophilus Influenzae tipo b.

Existen asimismo, múltiples productos desarrollados tanto para el combate de enfermedades en el ser humano y animales, así como para el sector agropecuario.

Todo ello hace de Cuba, a pesar de sus limitaciones económicas por el bloqueo, la nación latinoamericana que va a la vanguardia en estos campos de la ciencia y la investigación.