Durante largos años, acentuadamente más entre 2004 y 2016, el nivel municipal de gobierno veracruzano ha resentido severos golpes a su autonomía y a sus finanzas; sobre todo a partir de la afamada bursatilización urdida para conseguir recursos frescos y escamotearle a los ayuntamientos un recurso que tuvieron que pagar en demasía y que la gran mayoría no recibió. También se les birló desde el gobierno estatal buena parte de los recursos federales que les corresponden para el desarrollo de sus programas, con una impunidad increíble. De todo este menjurje conoce el Orfis y tendríamos que acceder al dictamen de sus auditorías para saber si por asomo llamó la atención a la administración estatal por las retenciones indebidas.