Viernes contemporáneo
Por Armando  Ortiz
27 de septiembre de 2016

Javier Duarte utilizó el dinero de los veracruzanos como patrimonio particular sin pensar siquiera que estaba mutilando la esperanza de miles de jóvenes que se preparaban para alcanzar un mejor nivel de vida. Ellos se preparaban para un estado que tuviera una infraestructura mejorada, un estado que estuviera listo para brindarles una oportunidad de trabajo. En eso no pensó Javier Duarte y en su codicia cercenó la esperanza de una generación completa.

Javier Duarte envileció los poderes que acompañan al Ejecutivo. Ya sea porque los poderes se dejaron envilecer, como es el caso del Legislativo, o porque el gobernador abusó de la confianza que le brindaron en el poder Judicial. Javier Duarte enriqueció a una runfla de parásitos del sistema. Dejó que robaran a manos llenas pensando que con ello le agradecerían infinitamente. La gran mayoría de esos ladrones ha huido, tienen fuero o hace como que la virgen les habla (Bermúdez, Deantes, Manzur, Gina, Spinoso, Tarek, Lagos, Carvallo, Benítez).

A pesar de las evidencias, de las pruebas contundentes Duarte no hizo nada por detenerlos; ebrio de poder y necesitado de la compañía de sus iguales pensó que la justicia no los alcanzaría.

Duarte presumía de la amistad con el presidente Peña, quien en realidad era su cómplice, pues mucho del dinero de la campaña presidencial salió del presupuesto de los veracruzanos. Peña Nieto le agradecía ese gesto generoso a Javier Duarte, pero lo que no entendía Peña en su torcida percepción era que Javier Duarte no puso un solo centavo de su bolsa para la campaña presidencial, el dinero que Duarte utilizó fue dinero que correspondía a los programas sociales, de educación, salud y seguridad de los veracruzanos.

Es por ello que Javier Duarte merece cárcel, cárcel por haber truncado la esperanza de miles de jóvenes. Por haber envilecido la función pública y por el daño que hizo a la figura de Gobernador.

Finalmente el Partido Revolucionario Institucional ha decidido retirarle sus derechos como militante priista, si decide esperar a la PGR para que lo acuse formalmente, o si decide esperar a que lo sentencien, por nosotros, los veracruzanos está bien.

Si Miguel Ángel Yunes Linares es el que lo va a meter a la cárcel estaría bien, el derecho se lo ha ganado. De no haber ganado la elección para gobernador en 2016 muy seguramente Javier Duarte aseguraría impunidad.

Pero si finalmente es la PGR la que procede en su contra, que sea la PGR. El caso es que no dejen impune a Javier Duarte y sus secuaces; el caso es que no quede precedente, para que la experiencia de Javier Duarte en la cárcel disuada a los malos funcionarios públicos, y con ello evite que la historia del peor gobernador de Veracruz se repita.

Háganle como quieran, pero metan a Duarte a la cárcel.

Postdata 1: Arturo Bermúdez y Gabriel Deantes entre los otros 6 que como apestados son corridos del PRI

Pero no solamente a Javier Duarte le retiraron sus derechos como militantes priistas. A otros seis militantes priistas le retiraron también esos derechos: Juan Carlos Rodríguez García, Gabriel Deantes Ramos, José Antonio Chara Manzur Beltrán, Arturo Bermúdez, Israel Ramos y Daniel Cordero. De acuerdo con la Comisión Nacional Partidaria estos sujetos tienen hasta 15 días para que se defiendan, si es que quieren defenderse. Pero para ello tendrán que mostrar pruebas de su inocencia y así presentarse para recuperar esos derechos, pero seguro no lo harán.

 aortiz52@nullhotmail.com