Por si acaso
Carlos Jesús Rodríguez Rodríguez
28 de septiembre de 2016

*Llama a diputados Federales
*Duarte no creyó el mensaje

JAVIER DUARTE de Ochoa no entendió el mensaje presidencial –enviado a través de su partido-, y acaso por ello la Junta de Coordinación Política de la Cámara Federal de Diputados acordó que la subcomisión de examen previo se reúna el próximo jueves para comenzar a desahogar las 320 solicitudes de juicio político presentadas desde la 59 Legislatura contra funcionarios y ex funcionarios de dudosa moral, las cuales permanecían congeladas hasta que surgió el caso de los tres gobernantes “en capilla” y de la llamada “chapodiputada”, finalmente, desaforada. Lo que llama la atención –aunque era de esperarse- es que entre los casos que atendería esa instancia con carácter prioritario sería la demanda de juicio de procedencia contra el gobernador veracruzano, Javier Duarte de Ochoa que, en caso de prosperar, engendraría ipso facto la destitución del servidor público y su inhabilitación para desempeñar funciones, empleos, cargos o comisiones de cualquier naturaleza en el servicio público.

Y DECÍAMOS que Duarte de Ochoa no entendió el mensaje transmitido por conducto de la Comisión Nacional de Justicia Partidaria, considerando que la cancelación de sus derechos partidistas –el lunes pasado- como integrante del Revolucionario Institucional, no tiene sino el afán de obligarlo a pedir licencia al cargo para que el Congreso del Estado nombre un Gobernador Interino que haga menos tensa la entrega-recepción, pero la soberbia del gobernante en turno le impide observar que en el altiplano ya no tiene “padrinos”, y acaso en un acto desesperado ha citado a todos los diputados Federales veracruzanos a una reunión urgente en Casa de Gobierno –para este miércoles en punto de las 14:00 horas- a fin de diseñar su defensa. Hay quienes afirman que algunos pretextarán cualquier motivo antes que acudir al llamado “beso del diablo”, aunque los más cercanos, aquellos que se beneficiaron y se encuentran en la “lista negra” de investigados por la Procuraduría General de la República, si estarán presentes, entre otros: Adolfo Mota Hernández, Jorge Carvallo Delfín, Erick Lagos –que ya se promueve como el interino-, Edgar Spinoso y Antonio Tarek Abdalá, por citar algunos.

EL PASADO 26 de julio comentamos en este espacio: “no es que el presidente Enrique Peña Nieto no quiera actuar contra los gobernadores de Veracruz, Quintana Roo y Chihuahua, los más evidenciados como antítesis de la decencia, honestidad, honradez e integridad moral, sino que el Jefe de las Instituciones Federales no quiere cargar con cadáveres que ya hieden, pero que siguen siendo priístas y, por tanto, renunciarlos y llevarlos a prisión no sólo violentaría el fuero constitucional del que gozan sino que al hacerlo se llevaría entre las pezuñas al propio PRI de cara a los procesos electorales de 2017 que será la antesala de 2018. Por ello –se insistió-, el equipo de asesores ha aconsejado a Peña Nieto que si va proceder contra los Duarte –de Veracruz y Chihuahua- y Borge –de Quintana Roo-, se deben suspender, primero, sus derechos como priístas o, incluso, expulsarlos, pero permitirles terminar sus respectivas administraciones, de tal suerte que cuando se les aplique la ley ya no sea, precisamente, a miembros del “tricolor”, sino a sujetos expulsados por contravenir conductas que afectan a la sociedad, y eso deberían entenderlo quienes demandan “sangre en el coliseo”; los que exigen que Duarte renuncie, olvidando acaso que los cargos de elección popular son irrenunciables, salvo que fuere desaforado mediante juicio político”.

Y ESE será el segundo paso cuando se reúna el jueves la subcomisión de examen previo para iniciar el proceso de juicio político o de procedencia contra el gobernador Javier Duarte para retirarle el fuero y quede en condiciones de enfrentar a la justicia. Mientras tanto, en la Procuraduría General de la República se trabaja a marchas forzadas para integrar las carpetas de investigación que lo llevarán ante un juez –ya desprovisto de la protección constitucional-, y de esa manera, sin obstáculos legales que lo impidan, presentarlo ante la ley.

DE ESA manera, queda claro que primero será la suspensión de derechos partidarios –que ya ocurrió-; luego la expulsión –que se analizará a partir del jueves- y, finalmente, el enjuiciamiento judicial que ya no compete al PRI sino a la Procuraduría General de la República, y aunque Javier Duarte aún tiene “cartas bajo la manga”, lo cierto es que su destino ya fue decidido: más temprano que tarde irá a prisión, porque las injusticias cometidas contra los veracruzanos así lo justifican pero, sobre todo, por la traición al PRI en el pasado proceso electoral –y a favor del Movimiento de Regeneración Nacional-, lo que dio el triunfo a la alianza PAN-PRD que se vio beneficiada cuando el abanderado de la misma se comprometió a llevar a prisión a Duarte, algo que no hicieron ni el PRI ni Morena.

POR ESAS traiciones al “tricolor” se ordenó en el pasado reciente procesar al ex gobernador de Tabasco, Andrés Granier, lo mismo que a Elba Esther Gordillo Morales. El primero permitió que ganara el PRD –en la tierra de Andrés Manuel López Obrador, el enemigo a vencer en el 2018- y, la segunda, ordenó a los profesores del SNTE votar contra Peña Nieto en el 2012, y esas deslealtades no se perdonan. Por ello, a Andrés Granier, que sigue en prisión, ni siquiera le cancelaron sus derechos como priista, porque sería muy obvio haberlo realizado.

JAVIER DUARTE habría dicho hace poco al periodista Ciro Gómez Leyva que al concluir su mandato -el próximo 30 de noviembre- permanecerá en México, donde cuenta con algunas ofertas laborales, y en un desplante propio de su naturaleza altanera anunció que su presencia en Veracruz el próximo primero de diciembre próximo, “será nota”. “Va a ser nota mi presencia el primero de diciembre, pero no porque tenga previsto asistir a la ceremonia del cambio de gobierno”, aunque como van cosas, tal vez tenía razón: su presencia será permanente algunos años, sobre todo si finalmente es llevado a prisión como todo parece indicarlo. Duarte, que pudo ser un político de grandes vuelos, terminará sus días enjaulado como algunos pájaros de cuenta, y como el ex Gobernador más detestado en la historia de Veracruz. Quien lo dijera.

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carjesus30@nullhotmail.com