No es para menos, la grave situación social y económica por la que transita Veracruz obliga a tomar medidas de inmediato; esa es la apreciación del gobernador electo, Miguel Ángel Yunes Linares, y por esa razón anuncia que pedirá la intervención del presidente Peña Nieto para que se acelere el proceso de entrega-recepción. Las circunstancias, he aquí solo algunas de las razones para precipitar la entrega recepción: el gobernador en funciones ya no tiene los hilos del poder, y no porque los haya soltado sino porque su margen de operatividad se ha agotado, tal situación se advierte claramente en diversos ramo, como el de la seguridad pública en el que la delincuencia ha rebasado al gobierno, en el de finanzas, el erario está quebrado y prácticamente las ventanillas se han cerrado; de igual manera en el Turismo, en que está paralizada toda acción, y qué decir de la obra pública que de por sí no fue prolífica.