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Informe Rojo
Por Mussio Cárdenas
23 de septiembre de 2016

* Va la PGR por el gober  * Operativo en palacio  * Yorio, Benítez y “otros”, rumbo a prisión  * “Culín” recula  * No fue “borrachazo”  * Operadores de Jesús Moreno son hectoristas  * Y los arriman con Miyuli  * Trocadero a la baja  * Once Once, desmantelado  * Cónclave en casa de Soberano

Hoy, los tuits no valen. No sirven. No ayudan a mentir. Acorralado, Javier Duarte ya huele a reo, cercado por la PGR que hurga en la información que acredite que el enriquecimiento ilícito es real, y el peculado, y el incumplimiento del deber legal.

Su Twitter calla mientras emana tufo a cadáver político en Xalapa, tras la embestida judicial que lo sitúa en el vértice de la pesquisa por el mayor saqueo a Veracruz, el desvío de recursos, la red de prestanombres, la inmensa corrupción.

Le toma el palacio la PGR. Lo humilla en su feudo, apostada en sitios clave, neutralizando cualquier eventual acción de la policía duartista con la que hubiera intentado impedir la acción legal, el interrogatorio al secretario de Gobierno, Flavino Ríos, la indagatoria que pondrá a Domingo Yorio Saqui en prisión por obstrucción de la justicia.

Decenas de elementos y policías de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR muestran el puño del gobierno federal. Desarrollan la diligencia en palacio de gobierno, inhibiendo a sus pares de la Policía Estatal. Y a partir de ahí, el escándalo.

Mañana agria la del miércoles 21. Abre Despierta, el noticiario de Carlos Loret en Televisa, con la nota de Javier Duarte, la acción de la PGR atrayendo la investigación sobre el enriquecimiento del gobernador, sus familiares y sus secuaces.

Avizora Loret la suerte de Javier Duarte, el juicio que enfrentará, la cárcel que lo espera, imputado en la denuncia que le enfiló el gobernador electo, Miguel Ángel Yunes Linares, su futuro sucesor.

Le arranca la PGR el expediente clave: las denuncias yunistas que Luis Ángel Bravo Contreras, alias el fiscal “Culín”, congeló y archivó, que fueron objeto de un juicio de amparo promovido por Miguel Ángel Yunes, y ni así les dio celeridad.

Lanza el dardo Carlos Loret:

“La investigación de la Procuraduría General de la República en torno al gobernador de Veracruz Javier Duarte se encamina a procesarlo por diversos delitos de corrupción que presuntamente cometió con ayuda de familiares y funcionarios del gobierno estatal…”.

Y acota:

“El círculo se va cerrando”.

Luego expresa:

“La red de complicidad dentro de su propia administración había obstaculizado la indagatoria en su contra”.

Loret punza:

“Me confirman que con los operativos de esta semana las autoridades federales han obtenido elementos que conducirán a llevar ante un juez al gobernador de Veracruz por actos de corrupción que implicarían varios delitos en concreto”.

Loret abunda:

“… el operativo ministerial (de la PGR en Xalapa) tuvo que ser acompañado por un importante dispositivo de elementos del grupo especial de operaciones de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR por la grave descomposición de la situación social y de violencia en el estado y también para inhibir una posible reacción de las fuerzas de seguridad del Estado para proteger a sus jefes…”

Punto clave de la PGR: atraer y hacer suya la denuncia contra Javier Duarte por enriquecimiento ilícito, peculado e incumplimiento del deber legal, la que interpuso Yunes azul.

Punto adyacente: dos duartistas tuercen la ley: el fiscal Bravo y el director de Catastro, Domingo Yorio. Para ellos habrá también una celda.

Domingo Yorio, director de Catastro del gobierno estatal, pasó de testigo a indiciado (presunto denunciado) por ocultar información sobre los bienes del gobernador, familiares y allegados, la red de prestanombres, a la PGR.

“Culín” se sitúa en un escenario de complicidad, encubriendo a su jefe, incumpliendo su deber legal, obstruyendo la acción de la justicia.

Respondió Javier Duarte con una andanada de tuits. Se mofó de Loret. “Efectivamente ayer la @PGR_mx estuvo en #Xalapa, fueron a ver el tema de las propiedades de Miguel Ángel Yunes en #Veracruz @CarlosLoret 1/2”.

Luego otro: “Quien te pasó la información te engañó, la visita de la @PGR_mx a Palacio de Gobierno fue para verificar el caso Yunes. @CarlosLoret 2/2”.

Y el tercero:

“Mi Secretario de Gobierno tiene copia de la actuación de ayer de la @PGR_mx en donde vinieron a indagar el caso Yunes. @CarlosLoret”.

Todo lo replicó el ejército de bots con el que inunda Javier Duarte la red social Twitter, con cargo al erario, sin efectividad alguna. Con menti-tuits imagina el iluso de palacio que se puede enfrentar su megaproblema legal.

Vendría la estocada final. Horas después, por la tarde, el subprocurador especializado en Investigación de Delitos Federales de la PGR, José Guadalupe Medina Romero, en conferencia de prensa, reveló que se había ejercido la facultad de atracción sobre dos carpetas de investigación que tenía en su poder la Fiscalía de Veracruz, que tienen conexión con las indagatorias federales.

Era el desmentido a Javier Duarte. Lo investigan a él y a su pandilla. Le siguen la pista por enriquecimiento ilícito, por desvío de recursos del erario veracruzano.

Va la PGR sobre 53 empresas y 34 personas vinculadas con Javier Duarte, uno de ellos el diputado local electo por San Andrés Tuxtla, Vicente Benítez González, su tapadera, su financiero desde 2010, acusado en Costa Rica de realizar operaciones por varios millones de pesos de forma sospechosa.

Se lleva la PGR el expediente Duarte: 14 tomos y 81 anexos contenidos en 18 cajas. Las carpetas de investigación son las números FESP/013/2016/1-04 y FESP/216/2016/14-07.

Se lleva también la soberbia y el desenfreno, las habladas, Twitter como estrategia de gobierno, que hoy enmudece o matiza.

Políticamente es una piltrafa. Lo abandonan los priistas en el Senado y en la Cámara de Diputados. Emilio Gamboa Patrón lo encajona: “Duarte tendrá que demostrar que es inocente; el peso de la ley es parejo”.

Jorge Carlos Ramírez Marín, vicecoordinador de la bancada priista en la Cámara de Diputados, también se lava las manos. Prevé juicio de desafuero una vez que la PGR lo solicite para poder proceder contra el gobernador de Veracruz.

Nunca tan agria una mañana como la del miércoles 21, embestido por Carlos Loret de Mola en su Despierta de Televisa, el peor día que haya tenido en sus casi seis años de gobernador. Y de ahí la debacle, la felpa en los medios, el gozo de los veracruzanos.

Su desgracia se acelera. Javier Duarte no sería encausado judicialmente, no sería echado del gobierno de Veracruz para no concederle esa medalla al panista Yunes Linares. vilipendiado y todo, llegaría al 30 de noviembre siendo gobernador.

Su calvario iniciaría en condición de ex gobernador. Iría a los tribunales, a la cárcel. Será la medalla de Peña Nieto en el combate a la corrupción. O sea, la gran farsa.

Ya como ex gobernador, alargados los tiempos, sería expulsado del PRI, su partido, simulando su líder nacional que, Enrique Ochoa, que en el tricolor los corruptos no tienen cabida. Otra farsa.

Pero Javier Duarte descompuso el plan. Acusado de enriquecimiento, de adquirir decenas de viviendas en Woodlands, Texas, de lucrar con la violencia, de detentar empresas para lavar dinero, Arturo Bermúdez Zurita renunció a la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz. Y la sangre inundó al estado.

Se fue el falso general y la inseguridad creció, los cárteles se enfrentaron, hay ejecuciones, descabezados, desmembrados, fosas clandestinas y en ellos cientos de cuerpos, fosas comunes con cuerpos sin autopsia, removidos de lugar.

Se fue el general de cero estrellas y como si hubiera detonado la violencia en Veracruz.

La violencia, el cementerio clandestino de los malosos, la corrupción, los prestanombres. Sólo le faltaba a Javier Duarte patear a la Iglesia católica. Y la pateó.

Su fiscal Luis Ángel Bravo usó el asesinato de los sacerdotes Alejo Nabor Jiménez Suárez y José Alfredo Suárez de la Cruz, en Papantla, para refutar que haya sido obra del crimen organizado. Fue “borrachazo”, sentenció “Culín”. Estuvieron “libando”, bebiendo con los asesinos, sus cuates; luego discutieron, la situación se salió de control, los golpearon, les robaron, se los llevaron y les dieron muerte. Los enlodó.

Su hipótesis irritó a la curia católica y al círculo priista, los peñistas, a la ultraderecha panista que mueve millones de ciudadanos y los lanza a protestar en las calles contra los matrimonios entre personas del mismo sexo, y que son votos para la próxima elección.

Hierve el ambiente y Javier Duarte sube la flama. Lo paga, sin embargo, con una embestida judicial que lo tiene a las puertas de la prisión.

Hay frío. Es el peor de los de los fríos que haya sentido Javier Duarte. Es el frío de los que agonizan.

Hay que aplicarle al gober los santos óleos.

Archivo muerto

Recula “Culín”, alias el fiscal de Veracruz. Refiere que nunca imputó que los sacerdotes Alejo Nabor Jiménez Suárez y José Alfredo hayan muerto por un “borrachazo” en el que convivían víctimas y victimarios, levantados el domingo 18 en Poza Rica y hallados muertos en Papantla el lunes 19. ¿No lo dijo? Sí lo dijo. Luis Ángel Bravo Contreras señaló categórico: “Se descarta que los curas hayan sido objeto de delincuencia organizada, era un tema en donde se conocían, libando licor y entiendo que los hechos se tornaron violentos por los golpes, el robo y luego la lamentable pérdida de los curas”. Cuenta “Fisculín” ahora que “no fue resultado de ‘un pleito de borrachos’, como aseguran algunos medios”. Y lamenta que la situación se “esté tornando amarillista”. Al periódico Excélsior le dice: “ambos sacerdotes conocían a sus agresores, con los que, en efecto, se tomaron unas copas, pero no al grado de llegar a una disputa”. No pues sí. Además de narciso, amnésico. No le aguantó ni tres embates a la Iglesia católica, al vocero de la Arquidiócesis Primada de México, Hugo Valdemar, quien lo tildó de irresponsable; a la diócesis de Xalapa, que cuestiona su afán de salir a descartar que el crimen de los sacerdotes sea de la autoría del crimen organizado; al padre Juan Jaime Suárez Silva, quien sostiene que no estaban alcoholizadas las víctimas y que había Sangre en la cocina, en la recámara y en la sala, una agresión descomunal. Según el relato que difunde Blog Expediente, de Luis Velázquez, bajo la firma de Miguel Ángel león Carmona, Alejo Nabor Jiménez Suárez fue brutalmente golpeado, casi ahogado en su sangre mientras era subido al vehículo en que se lo llevaron. El ataque lo perpetraron nueve individuos. Sostiene el sacerdote que otros curas conocen los detalles del crimen pero no hablan por temor. Pero “culín” recula y dice que no imputó que aquello fuera un “borrachazo”. Es su peor declaración como fiscal, la más costosa, la que colocó al duartismo en la mira de la Iglesia católica… Talacha infame la de Luis Rendón y Emilio León. Extraen del pantano político a las huestes de Jesus Moreno Delgado, marcelistas en un tiempo, operadores de Héctor Yunes Landa, el candidato del PRI, en la reciente campaña al gobierno de Veracruz. Los presume Emilio León Villa en su cuenta de Facebook. Dice que son amigos y en breve serán aliados, juntos en la Feria de Las Barrillas. Uno es Emmanuel Gerónimo, quien trabajara en la Sedesol del ayuntamiento de Coatzacoalcos, dado de baja hace tres meses pero que no sale de la oficina del titular, Luis Gutiérrez. Otro, Manolo García Palacios, subdirector del DIF municipal hasta que fue remitido a operar en los seccionarles priistas, durante la campaña hectorista, que terminó en un fracaso fenomenal; fue despedido del ayuntamiento con su jefe, Jesús Moreno Delgado, una vez terminadas las elecciones. Uno más: José Antonio Gomez Bernal, alias “Toño Agua”, adscrito a la Sedesol municipal con Luis Gutiérrez, dado de baja hace tres meses, aunque también es de los que acuden a diario a su antigua oficina. “Toño Agua”, sin horario fijo, con permiso para volar y planear, consentido de Moreno Delgado para que atendiera su negocio particular, una purificadora de agua. Son los hectoristas que el regidor Luis Rendón y su auxiliar y suplente, José Emilio León Villa, le arriman al gobernador electo, Miguel Ángel Yunes Linares. Infiltrando el hectorismo las filas del yunismo azul… A la baja El Trocadero, Porthouse, Once Once, lo que huela a Azuela y a Chagra, el Rey Midas de la fidelidad. Sacudidos por la sangrienta acometida del crimen organizado, los plagios y muerte de Luis Lazcano e Ignacio Vizuet, los narcomensajes en su piel, ya son contados los que acuden a los feudos de Leonel Azuela y su hijo Adrián, mandamases del sector hotelero y restaurantero en Coatzacoalcos, y a los palacetes del buen comer, el trago y el ligue de Roberto Chagra Nacif. Once Once, el antro de Chagra y Alberto Rodríguez, ya cerró. Lo desmantela uno de sus socios, tomando lo que invirtió, y que por más que hace cuentas se pregunta dónde están los 10 millones de pesos que aportó… Perredistas de viejo y nuevo cuño, advenedizos y yunistas, todos coincidían en el hogar de Javier Soberano, llamado El Chatarrero, ex candidato a la diputación federal y local por Minatitlán. Ahí trataron, días atrás, el perfil de quien será el abanderado de la coalición PAN-PRD a la presidencia municipal. Dos personajes clave ahí, conformando el proyecto que presentarán al grupo yunista: Rogelio Franco Castán, líder estatal del PRD, y el prospecto en cuestión, que no es ni amarillo ni azul ni rojo. Sin estridencias, sin jalones ni estirones, coinciden los perredistas que el enemigo a vencer no será el PRI sino el Movimiento de Regeneración Nacional del Peje López Obrador, que no tiene figuras ni caudillos pero sí el voto en automático de un amplio sector del electorado, al que le vale si los morenistas son más de lo mismo o la mafia en el poder versión AMLO…

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