Sería todo un caso de aptitud para emprender grandes negocios con rotundo éxito si es cierto lo que se difunde acerca de las inversiones multimillonarias en el extranjero hechas por Javier Duarte de Ochoa. Pero nada sería de extraño si no se tratara de un gobernador mexicano, de un político al que  en términos de ingresos difícilmente le cuadrarían las cuentas. Tal pareciera que eso ocurre en el caso de algunos gobernadores, el de Veracruz incluido, de quien ahora se publican inversiones en un paraíso fiscal, ¿chismes o diretes? Que el SAT, la ASF y la PGR lo confirmen o lo nieguen.