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Informe Rojo
Por Mussio Cárdenas
08 de septiembre de 2016

* Sale Videgaray; llega Meade  * Maniobra ante el escándalo Trump  * Pepe Yunes ni se inmuta  * El puro cuento: ORFIS denuncia por 940 millones  * Sólo un distractor  * Secuestran a empresario en Perote  * Jesús Moreno no le cuadra a los Yunes  * Marcelistas que se odian y comparten depa en Cancún

Una cabeza, la de Peña Nieto, debió rodar. Cesa en cambio a Luis Videgaray, su amigo, su secretario de Hacienda, en un ardid político que sofoque la repulsa y matice el escándalo por el capítulo Donald Trump, el indigno encuentro, la falta de bríos para rechazar su desprecio a los mexicanos, el engaño del muro que, dice el racista, pagará México aunque ellos “aún no lo saben”.

Ruedan los despojos de Videgaray y debió caer el presidente, uno por iluso y torpe, por operar la invitación a los candidatos presidenciales de Estados Unidos a México, que usó Trump para destrozar a Enrique Peña Nieto, torearlo y mentirle, y el otro, EPN, por blandengue y cobarde, agazapado y sin audacia.

Otra realidad sería si de cara a todos, con Trump en el atril, ante cámaras y grabadoras, Peña Nieto hubiera pasado al discurso del reclamo, a exigir la disculpa por los agravios vertidos, a expresarle que su muro no va y si lo construye, que lo pague él.

Al mediodía del miércoles 7, denota el rostro del presidente impotencia y frustración. Lo apabulla el caso Trump, una invitación irresponsable, visita altanera, soberbia inaceptable, una pifia monumental convocarlo pues nadie medianamente cuerdo trata con pétalos a un patán, a quien agravia a los mexicanos, les da estatus de criminales, amaga con echarlos de Estados Unidos, incluidos los hijos de ilegales que hayan nacido en territorio gringo.

Anuncia los cambios Enrique Peña Nieto en Los Pinos. Se va Videgaray y lo sustituye el secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade Kuribreña, también del clan, sin filiación priista, en su tiempo funcionario con el panista Vicente Fox, y más tarde titular de Hacienda con Felipe Calderón.

Es el balde de agua que intenta sofocar el escándalo por el descalabro ante Trump, del que se responsabiliza a Luis Videgaray, documentado su empeño en quedar bien con el magnate racista, porque si gana la elección norteamericana entonces sí que habría problemas.

¿Acaso no consultó Peña las encuestas que siguen dando ventaja a la candidata del Partido Demócrata, Hillary Clinton? Si la intención fue desinflar a Trump, obtuvo lo contrario.

Su rostro describe a Peña Nieto en su peor momento. Mueve sus piezas pero no disipa que el responsable de esta crisis es él. Videgaray cae como un sacrificio para sofocar la fuerza del volcán. Pero el responsable final del escándalo Trump es el presidente.

Aplica la máxima que reza cambiar para que nada cambie. Se va Videgaray y llega Meade. Algo así como rifa entre amigos.

No cede la Secretaría de Hacienda a otros grupos de poder. Tampoco entrega la Sedesol donde se manejan los programas sociales.

Sabe el presidente que en Hacienda se concentran los fondos para una campaña presidencial y en Sedesol está el motor del voto.

Meade llega a Hacienda y Luis Miranda, mexiquense, peñista, compadre del presidente, pasa de la Subsecretaría de Gobernación a Sedesol.

Queda en la Secretaría de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, que implica la vigencia del pacto con el Grupo Hidalgo.

¿Y Beltrones? ¿Y Gamboa Patrón? Nada les cede aún Peña Nieto.

Vienen las reacciones. Morena, el partido del Peje López Obrador, atina a medias a interpretar qué ocurrió. Se va su coordinadora en la Cámara de Diputados, Rocío Nahle García, con los yerros de Videgaray en materia financiera, la deuda, el fracaso de las reformas estructurales que no atrajeron inversiones a México.

¿Y la visita de Trump? 

Nahle advierte cambios cosméticos, la circunstancia y el enredo. Dice la diputada federal por Coatzacoalcos:

“Le dieron vuelta a los mismos. Para nosotros es claro que es el mismo sistema, el mismo modelo económico, no anunció el Presidente un cambio de raíz en el modelo económico y político, nada más mueve las piezas”.

¿Y de Trump qué dice?

Reseña la legisladora pejista que “en el fondo no hay un cambio sustancial”, que su relevo, José Antonio Meade Kuribreña, es más de lo mismo.

Recuerda la doña que Meade fue calderonista, secretario de Hacienda en el sexenio anterior “con la misma política”.

¿Y la visita de Trump?

Nahle muestra la estrechez de su posicionamiento. Habla de Videgaray y sus “resultados negativos en política económica, la excesiva deuda pública y la falta de inversiones en el país, por lo cual él debía ser quien rindiera cuentas ante la Cámara de Diputados, el próximo 20 de septiembre, pero en su lugar asistirá Meade Kuribreña”.

Agrega Rocío Nahle:

“El cambio en la Secretaría de Hacienda debe implicar la reducción de gravámenes para la mayoría de la población, porque en ese amplio sector la autoridad fiscal concentra la mayor recaudación de impuestos. Es necesario gravar a la clase pudiente que se beneficia de incomprensibles exenciones fiscales.

Luego dice que llevar a Luis Miranda a Sedesol “habla de la preparación electorera que el grupo de Toluca pretende hacer al cierre de la administración”.

¿Y el escándalo Trump que motivó la renuncia de Videgaray?

Habla Virgilio Caballero Pedraza, vicecoordinador de Morena en San Lázaro. Cuestiona que Videgaray  haya dejado la Secretaría de Hacienda en la víspera de su comparecencia en la Cámara de Diputados.

Acusa que los ajustes fueron “un movimiento de maquillaje político que trata de esconder alguna de las dificultades que hay dentro del grupo gobernante en relación a las aspiraciones presidenciales de 2018”.

Marko Cortés, líder de los diputados panistas va en la misma tónica:

“México irá para atrás. Si no son de fondos y sólo de forma estos cambios de nada servirán. ¡No vamos a transigir!, y si no funcionan sus cambios les vamos a ganar la elección presidencial en el 2018”.

Sólo Clemente Castañeda, de Movimiento Ciudadano, consideró insuficiente la sustitución de Videgaray, “y el Presidente aún nos debe una explicación de la visita de Donald Trump, porque no basta con la salida del orquestador” de la invitación a Los Pinos (La Jornada).

Maquillaje puro, la renuncia de Videgaray intenta sofocar el escándalo por la altanera vista del candidato del Partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos. Fue el promotor y debía caer. Así se mitiga la presión sobre Peña Nieto, que fue el que avaló que Trump llegara, lo humillara, lo exhibiera y se lo agradeciera.

“Era la cabeza de Andrés o la mía”, me dijo René Bejarano, en septiembre de 2006. Relataba lo que cavilaba mientras veía sin ver el video en que el empresario Carlos Ahumada le entregaba fajos de billetes y él, Bejarano, se llevaba hasta las ligas.

“Y fue mi cabeza para salvar el proyecto de Andrés Manuel (López Obrador)”, agregó el operador pejista.

Ganó AMLO la elección presidencial, según él, y la perdió por menos un punto porcentual, según el órgano electoral.

Pillado en un acto de corrupción, Bejarano cayó, protagonizó el escándalo y hasta paró en la cárcel. Pero calmó al volcán.

Así se sofocan los escándalos y se preserva el pellejo del líder del clan.

Tiene otro impacto el movimiento en Hacienda: Veracruz

Le viene igual a Pepe Yunes el cambio. Con Videgaray hubo proyecto presidencial y con Meade lo hay.

Cuentan sus amigos, sus biógrafos, que los cuatro inseparables del ITAM —Pepeyu, Videgaray, Meade y Ernesto Cordero— ya soñaban desde sus días de posgrado en incursionar en política de alto nivel.

José Francisco Yunes Zorrilla opera desde el Senado recursos para Veracruz, provenientes de Sedesol, de programas sociales, de la mano de Meade.

Nada cambiará. Los tendrá a la mano, vía Luis Miranda, con el respaldo del nuevo secretario de Hacienda, José Antonio Meade, el delfín de la próxima sucesión.

Así construye Pepe Yunes su propia candidatura para Veracruz, en 2018, el sexenio por el que dejó pasar la elección de 2016.

Sólo algo erosiona el proyecto presidencial: nadie quiere en la presidencia a un cobrador de impuestos.

Meade ya pasó por la Cancillería, por Hacienda, por Sedesol. Sólo le falta Gobernación, la secretaría donde se lleva la política interior.

Si no lo devora el fracaso de las reformas estructurales, será candidato presidencial del PRI.

Y si despunta o cae, arrastrará, para bien o para mal, a Pepe Yunes.

Mientras, EPN sacrifica a Videgaray.