Ahora que se supone va en serio la lucha contra la corrupción, cuando nos enteramos que en Nuevo León la Subprocuraduría Anticorrupción acusa a un exfuncionario del gobierno de Rodrigo Medina de la Cruz de un posible quebranto al erario por 30 millones de pesos, y que el propio exgobernador y tres exfuncionarios más están vinculados a proceso por diferentes delitos, suponemos que así podría ser el escenario veracruzano en meses por venir. Y no es suposición vana porque escenario parecido existe en Sonora, en donde el ex gobernador Guillermo Padrés ocupa su tiempo solicitando amparos en contra de su inminente detención mientras observa el congelamiento de sus cuentas bancarias y el decomiso de bienes por enriquecimiento ilícito, por ejercicio indebido del servicio público, ejercicio abusivo de funciones y delitos contra la administración de la justicia. ¿Ocurrirá igual en Veracruz?