Viernes contemporáneo
Por Armando Ortiz
09 de septiembre de 2016

Entendemos que el presidente tenga muchas cosas pendientes en su agenda, entendemos que día a día surjan más asuntos que tratar, asuntos que se deben agendar. Lo que no entendemos es porque, habiendo tantas evidencias en contra del gobernador de Veracruz, Peña Nieto no ha dado la orden para que la Procuraduría General de la República proceda en contra de él.

Ya lo ha solicitado el auditor superior de la Federación, lo han solicitado muchos columnistas destacados de los medios nacionales, lo han solicitado los mismos veracruzanos; las pruebas las han mostrado los medios locales, así como el mismo gobernador electo.

Javier Duarte sólo ha dado prueba de su insania al responder por medio del Twitter a asuntos que no se le han preguntado, al tiempo que evade las acusaciones en su contra.

Al ver la tibieza del presidente, que debe tener asuntos más importantes que meter en la cárcel a un gobernador corrupto, Javier Duarte se ufana, envalentona y con todo el cinismo del mundo sigue declarando que él no le debe nada a Veracruz, que deja un estado seguro. Por supuesto eso cae en los veracruzanos como si nos estuvieran echando chile con limón en los ojos. Afirma Duarte que él no ha robado nada, que sus propiedades se pueden contar con los dedos de una mano; afirma que no tiene prestanombres, y que si no declara las propiedades de su esposa es porque ella no tiene ni en donde caerse muerta.

De eso y más es capaz Javier Duarte al darse cuenta que Enrique Peña Nieto no procede en su contra. Duarte se vuelve más temerario en sus declaraciones y con ello ofende. A Juan Manuel del Portal, auditor de la Federación lo hace ver como un mentiroso, un funcionario que no tiene la dignidad suficiente como para darle la cara; ¿para qué?, si con el Twitter sobra y basta.

Todavía quedan 80 días de gobierno y Javier Duarte anda suelto para hacer más tropelías. Ya se puso de acuerdo para despojar al estado de terrenos que pertenecen a todos los veracruzanos pero que él los piensa donar a particulares. Ya mandó las iniciativas porque en su locura se cree que él es dueño del patrimonio del estado. Para ello los miembros del Congreso, sus diputados priistas y jauría rastrera se pusieron de acuerdo para aprobar un robo más.

Es por ello que los veracruzanos estamos a la expectativa, pendientes de que el presidente Peña Nieto salga de la hondonada en la que sus funcionarios federales lo han metido para que de una vez por todas se dé cuenta de lo que sucede y ha sucedió en Veracruz.

Si Peña Nieto no hace nada y deja que Javier Duarte se retire impune a disfrutar en Woodlands de sus raterías, entonces el presidente de la república nunca volverá a ser bienvenido en Veracruz. ¿Para qué arriesgarse? ¿Para qué defender a un sujeto que también a él lo defraudó?

Si no hace nada, si lo defiende nos quedará muy claro que Peña Nieto es de la misma materia viscosa y maloliente que el gobernador Duarte.

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