Ya son demasiadas las coincidencias al descubrirse que varios de los colaboradores de Duarte de Ochoa hayan decidido comprar “casitas” aquí cerquita en Woodlands, Texas, pues a las propiedades de Bermúdez, Manzur, Harry Grappa y la cuñada de Duarte, ahora se agrega la que poseen los suegros del gobernador veracruzano, eso contribuye a confirmar la duda sobre la declaración patrimonial del gobernador. Por otro lado, el descuido o mapachismo con el que procedieron para adquirir esas propiedades revela importamadrismo puro, siempre confiado en la impunidad en que quedan los latrocinios cometidos por servidores públicos. La acción del PRI al privar de derechos partidistas al gobernador de Veracruz no debe considerarse como mediática ni estrategia para distraer, pues en la cúpula se cuenta con información de primer orden y es más que evidente que el círculo se está cerrando.