No se requiere de sesudas investigaciones para concluir la falta de atención a una parturienta por parte del personal médico y paramédico del hospital regional de Poza Rica. Basta ver los momentos del parto en los que un desesperado esposo asiste al alumbramiento de su hijo sin que se le auxilie estando a unos pasos de ese hospital al que acudieron para recibir atención facultativa pero el ginecólogo “está incapacitado”, dijeron. Al margen de las justificaciones que da el Director de ese nosocomio, la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) debe intervenir para esclarecer este caso, de igual manera la Secretaría del Ramo. Si realmente está incapacitado el ginecólogo ¿Por qué no se consiguió un suplente? De igual manera al servicio social, porque en vez de apoyar la urgencia simplemente negaron el servicio.