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Tantos años confiando en el discurso oficial provocó el deterioro de su crédito y el sufrido pueblo, fanático de la fe, despertó de su letargo y ya no cree en la palabra del político, o la pone en duda cuando de buen político se trata, que también los hay. Pero cuando se escucha a políticos como el paradigmático Fidel Herrera, se acaban las dudas; y por analogía lo mismo podría ocurrirle a Javier Duarte cuando señala que “Veracruz ya cambió”, “solo tengo tres propiedades”, “no tengo prestanombres”, “mantengo cordiales relaciones con funcionarios federales”, “no he contraído deuda pública”, “a cada golpe contestaré con obras”, “este año se concluirá el Hospital de Coatzacoalcos, ya hay 500 millones para construirlo” y uno más de los etcéteras es la media verdad cuando asegura que Flavino Ríos declaró ante un agente del ministerio público sobre las propiedades de Yunes Linares, cuando el propio Secretario de Gobierno señala que declaró como testigo en las investigaciones a Javier Duarte.