Astrolabio Político

Por Luis Ramírez Baqueiro

06 de septiembre de 2016

“El apresuramiento es padre del fracaso.” – Herodoto

 

Como le adelantamos en la pasada entrega el escenario geopolítico se le ha complicado sin necesidad al presidente Enrique Peña Nieto, y es que el craso error, en el que se dejó envolver por su secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso, comienza a tener repercusiones de orden mundial.

Este sábado la influyente revista británica “The Economist” trata con gran dureza al presidente mexicano, en un texto publicado en su más reciente edición en la Gran Bretaña y que fuese retomado por el portal de Internet Sin Embargo. Y es igualmente dura con su equipo de colaboradores, a quienes señala como “incondicionales” –refiriéndose a ellos en una especie de sorna, para no decirles lame botas – en el que remata calificándolos de no ser “brillantes”.¨

The Economist responsabiliza directamente a Videgaray de la visita de Trump advirtiendo que fue un grave error, el texto advierte: “Al permitir que su visitante luciera “presidencial”, ha ayudado al republicano a realizar algunas correcciones retóricas que eran electoralmente inevitables. Incluso si Clinton gana, no va a agradecerle a Peña por esto. Si resulta que ha ayudado a Trump a ser elegido, muchos mexicanos no lo perdonarán, ni a él ni a su partido -el PRI-, y tampoco lo hará la mayor parte del resto del mundo”.

Bajo el título de “The unspeakable and the inexplicable” (“Lo indecible y lo inexplicable”) la publicación británica refiere: “A algunos líderes les gusta que sus gobiernos estén compuestos por equipos de rivales, o por especialistas brillantes bajo un mismo techo o un mismo nido. Esas no son las preferencias de Enrique Peña Nieto, Presidente de México desde el año 2012. Él gobierna a través de un círculo estrecho de ayudantes fieles, muchos de los cuales trabajaron con él cuando era Gobernador del Estado de México”.

“Cualesquiera que sean sus otras cualidades, a menudo se han visto vulnerables tanto a los imperativos de las políticas democráticas como a los modos de un mundo más global”.

“Debe haber parecido una idea genial para alguien, en el círculo íntimo del señor Peña, invitar a los candidatos de la elección presidencial estadounidense. Lo que se pretendió fue colocar al Peña Nieto en las primeras planas de todo el mundo como un hombre de Estado capaz de hacer negocios, incluso con Donald Trump, el candidato republicano, quien ha hecho del ataque a México la esencia de su campaña”, agrega la edición.

Pero lo interesante de esto es que casi cualquier experto en política exterior, refiere “The Economist”, habría desengañado a Peña de la idea.

Para el ex vicecanciller, Andrés Rozental Gutman “Es una iniciativa muy equivocada y muy arriesgada”, “Los mexicanos están acostumbrados a los problemas de drogas, de la migración y el proteccionismo comercial durante las campañas electorales estadounidenses. Pero ninguno de los candidatos modernos ha sido tan ofensivo y agresivo como Trump. Es raro que un Presidente de México sea anfitrión de los candidatos en esta etapa de la campaña estadounidense. De hecho, los funcionarios insistieron durante mucho tiempo que el gobierno no podía refutar falsedades del señor Trump sobre México, porque eso sería intervenir en los asuntos internos de su vecino”.

The Economist expresa: “Languideciendo en las urnas y necesitado de convencer a los votantes de que podría actuar como un hombre de Estado, Trump aprovechó la invitación (Hillary Clinton, la candidata demócrata, sin duda tiene mejores cosas que hacer). La reunión de Peña de una hora, el 31 de agosto, en Los Pinos, el Palacio Presidencial, efectivamente apareció en los titulares. Para muchos mexicanos, la noticia era que su Presidente no logró extraer una disculpa pública de Trump por denigrar a los migrantes de un país señalados como ‘violadores’ y ‘criminales’”.

“En una declaración preparada, Peña expuso tediosamente cómo la emigración mexicana ha caído en picada, la forma en que varios puestos de trabajo en Estados Unidos dependen del país, y cómo la frontera debe ser visto como una ‘oportunidad compartida’. ‘Señor Trump’, declaró, ‘los mexicanos merecen el respeto de todos’”, reseña la revista inglesa.

Trump, mirando menos entusiasta de lo habitual, respondió que los mexicanos son “gente increíble”. “Peña puede reclamar algún crédito porque su visitante alejó su amenaza previa para disuadir a las empresas estadounidenses de construir plantas en México. Esto es ahora una promesa “para mantener la industria en nuestro hemisferio”, una concesión significativa. Sin embargo, otro de los “compromisos compartidos” que Trump leyó, sin réplica, era “el derecho” a un muro en la frontera para impedir la entrada migrantes. Al menos tuvo el tacto en esta ocasión de no preguntar a su anfitrión quién pagaría por ello, a pesar de que todavía es parte de su política”.

Bajo otro escenario “Cualquier Presidente mexicano podría tener dificultades para reaccionar ante el señor Trump. Peña ha sido titubeante. Comenzó ignorándolo, por motivos de no intervención. Frente a las críticas internas, luego dio una entrevista en la que comparó “la estridente retórica” del hombre de negocios norteamericano con la que llevó a Mussolini y Hitler al poder”.

La invitación a Trump, agrega The Economist, olía a un intento por parte de Peña para distraer la atención de los innumerables problemas internos que enfrenta. La economía sigue decepcionando. El gobierno se divide de forma visible en cuanto a cómo manejar una rebelión de maestros extremistas contra su Reforma Educativa tan importante. El crimen organizado está aumentando de nuevo. Una nueva acusación de conflicto de intereses ha surgido en relación con la Primera Dama, la cual involucra la adquisición de un piso en Miami (que ella niega poseer). Y el señor Peña ha sido acusado de plagio de su tesis para obtener el título de abogado (una afirmación de la universidad ha confirmado). Incluso antes de los últimos dos escándalos, su índice de aprobación había caído 23 por ciento, el más bajo registrado para un Presidente mexicano este siglo. Esa es la cosecha de su peculiar y provincial forma de gobernar”.

Ahora con la confirmación de Hillary Clinton a no visitar México y mucho menos a entrevistarse con el presidente Peña Nieto, al sostener que en este momento de nada serviría pues Peña no vota en estados, ni ningún mexicano puede hacer los propio, advirtió la ex primera dama de Estados Unidos y más recientemente ex secretaria de Estado de la Nación más poderosa del orbe.

Menudo problema en el que se encuentra el presidente Enrique Peña Nieto, que ha ido viendo quedar en el camino a cada uno de sus posibles sucesores, con la metida de pata de Videgaray, se baja uno más de la contienda, por sucederlo.

Pero ahora sí, como diría el Divo de Juárez, “pero qué necesidad”.

 

Al tiempo.

 

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