Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
19 de septiembre de 2016

 

¡A mi entrañable amigo Carlos Diario Arcos!

Son dos las frases célebres que identifican a la docena trágica: “¡Cualquier pendejo es magistrado!”, cuya autoría se debe a la magistrada Yolanda Castañeda y “¡Hasta el más pendejo de los duartistas tiene avión!”, que corresponde a Ricardo Ahued.

Acaso el talón de Aquiles en las administraciones de Fidel Herrera y Javier Duarte fue escoger como colaboradores a gente sin perfil, cero experiencia y sin reflexionar sobre sus antecedentes para impedir el acceso a los delincuentes de cuello blanco.

Hoy nuestro tema lo ocupa la doctora Yolanda Cecilia Castañeda Palmero, magistrada con experiencia de toda una vida, incorruptible y de permanente voz de denuncia.

Esta valiente mujer ha fustigado al Tribunal Superior de Justicia al que conoce de cabo a rabo por su ausencia de transparencia en el manejo de recursos; ha censurado desde el 2008 el engordamiento abusivo de la burocracia olvidando los juzgados; el tema de los “aviadores” es grave y requiere una urgente revisión, ha dicho, y otra prioridad son los nuevos magistrados sin experiencia que solo responden al compadrazgo y compromisos del gobernador Duarte.

“Algunos incluso cobran como magistrados y despachan como notarios”.

Esos y otros temas han ocupado su agenda jurídica en favor del Tribunal Superior de Justicia, amén de su interminable trabajo en su sala adscrita.

Yolanda, la magistrada, no gusta a cierto sector almidonado. Su estilo directo espanta a quien se santigua. Los temas que aborda son de cara a la realidad y sus casi cinco décadas de experiencia avalan sus dichos, siempre apegados a la ley, siempre en estricto respeto al marco jurídico.

Hoy Yolanda Cecilia Castañeda, en real cercanía con el gobernador Miguel Angel Yunes Linares, aspira de manera legítima a ser la presidenta del Tribunal Superior de Justicia… y sabe lo cerca que está de lograrlo.

La avalan sus prendas.

Ha dicho que “en el juzgador deben coincidir además del dominio de la ciencia jurídica, la imparcialidad y la honradez” y que debe llegar a su fin el burocratismo “sujeto de pies y manos al temor reverencial del monarca como en la edad media”.

De Cecilia no pocos saben su vocación por la música que la llevaría a temprana edad a la Sinfónica de Xalapa. Su camino, sin embargo, sería el Poder Judicial, por cuya trayectoria recibió el “Premio Nacional al Mérito Judicial” otorgado cada dos años por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Desde los 18 años, Yolanda Cecilia empezó a trabajar como escribiente, secretaria y juez en juzgados jalapeños y posteriormente en diferentes municipios veracruzanos como Poza Rica, Veracruz, Huastusco, Jalacingo, Coatzacoalcos, Córdoba, Tuxpan y Ozuluama.

 “En el Poder Judicial no debe tener cabida la improvisación, el arribismo y la mediocridad; se requieren servidores judiciales distinguidos por su capacidad profesional, honestidad y honorabilidad, con pleno conocimiento de la ciencia jurídica y con valores éticos y morales”.

Cursó la Maestría en Derecho Privado en materias Civil y Mercantil por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM en coordinación con la Universidad Cristóbal Colón; es Master en Derecho Penal y Procesal y Crimonolgía por la Universidad de Girona, España; y cursó el Doctorado en Derecho y todos sus ascensos en la carrera judicial han sido por examen de oposición.

“El respeto a los derechos humanos ha sido la manera de romper con moldes tradicionales basados en la discriminación de grupos vulnerables, entre ellos el género femenino, pero no se trata de partir de un concepto erróneo, de separar hombres y mujeres en dos bandos con marcadas diferencias”, ha dicho.

Por tanto “no, permitir la incursión de la mujer en ámbitos que le estaban vedados, incorporándolas en los complejos problemas de toda sociedad, esta incursión de la mujer no significa desplazar al sexo masculino con cuotas de poder, se trata de dar oportunidad a las mujeres capaces, profesionales, diligentes que obtengan espacios de trabajo de manera ética, no a cambio de una cara bonita que enmascare la improvisación y la recomendación; no se trata de una lucha jurídica de género sino una lucha por la igualdad jurídica de todos los seres humanos”.

Regresa a la memoria aquella entrevista en Punto y Aparte que hizo la periodista Odila Romero, acompañada del fotógrafo Sergio Núñez en donde la entrevistada contestó las preguntas con un lenguaje claro y directo. Dice las cosas como son y reconoció que esta característica suya no es del agrado de todos, inclusive de algunos de sus compañeros del Poder Judicial del estado.

¿Cree en la justicia?, le preguntó Odila un 16 de febrero de 2012.

“Yo sí creo en la justicia, no creo en las personas que la aplican, hay sus excepciones, hay gente con dignidad, con ética, profesionalismo pero el error no está en las leyes, el error está en quién las aplica”.

Hoy la magistrada levanta el dedo del ¡Si quiero!.. A lo lejos la observa Yunes Linares quien la tiene en la terna con el doctor Francisco Berlín.

Quien decide, sin embargo, es el grupo de los ocho del Tribunal Superior de Justicia, aunque la opinión del gobernador cuenta… ¿poquito? Bueno, digamos que es algo así como cuando una mujer está poquito embarazada.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo